Su cara lo decía todo. Habían pasado muchos años para que llegará este momento. Una larga vida llena de vicisitudes bien llevada. “¿Qué era la vida? ¿Qué era el amor?”, se decía. La vida misma me había respondido a esos interrogantes. Tuve una vida muy intensa. Nunca deje de ser generosa con la vida. Nunca deje de ser apasionada con el amor. Desde mis años juveniles hasta este momento supe equilibrar el enojo con la calma. Siempre supe ser sabia con mis decisiones. Ahora, en mi último momento de mi vida me sentía tranquila conmigo misma. Viví enamorada de la vida y del amor también. Hoy puedo decir que fui fiel a mis convicciones y principios. Al final, hoy me quiero morir felizmente.