Maria Beatriz Vicentelo C
Poeta recién llegado
YO SE, QUE FUI
Sé que en tu vida fui
el todo de tu nada, la nada de tu asombro
la voz que quiebra el alma, cada vez que te nombro
tu deleite secreto, látigo en ilusión
Sé que en tu vida fui
zureo del encanto por celaje estrellado
el ángel de la guarda, la Lilith del pecado
lo luctuoso en tu vida, candor en tu pasión.
Y sabes que me fui...
dejando fosca herida con cicatriz de cera
que al derretirse en flama ¡Quema tu cabecera!
Donde aún sé, que sufres con fuegos de dolor
Mas, sabes que me fui
porque ese casco en brío de apetecible almendro
se quebró en los intentos de mi cariño en pendro
que por tiempo perdió...¡El valor de su valor!
Sí, fuimos ambos dos
-valga la redundancia- dos fieras en batalla
una conquistadora, la otra quien siempre calla
sin campos, sin soldados, sin tronos y sin grey
Do cada uno movía
sus retóricas piezas. Tú monarca, yo reina
cual juego de ajedrez. Hoy, distancia nos peina
tú perdiendo tu reina ¡Yo, perdiendo a mi rey!
Beatriz Vicentelo
Derechos Reservados
Sé que en tu vida fui
el todo de tu nada, la nada de tu asombro
la voz que quiebra el alma, cada vez que te nombro
tu deleite secreto, látigo en ilusión
Sé que en tu vida fui
zureo del encanto por celaje estrellado
el ángel de la guarda, la Lilith del pecado
lo luctuoso en tu vida, candor en tu pasión.
Y sabes que me fui...
dejando fosca herida con cicatriz de cera
que al derretirse en flama ¡Quema tu cabecera!
Donde aún sé, que sufres con fuegos de dolor
Mas, sabes que me fui
porque ese casco en brío de apetecible almendro
se quebró en los intentos de mi cariño en pendro
que por tiempo perdió...¡El valor de su valor!
Sí, fuimos ambos dos
-valga la redundancia- dos fieras en batalla
una conquistadora, la otra quien siempre calla
sin campos, sin soldados, sin tronos y sin grey
Do cada uno movía
sus retóricas piezas. Tú monarca, yo reina
cual juego de ajedrez. Hoy, distancia nos peina
tú perdiendo tu reina ¡Yo, perdiendo a mi rey!
Beatriz Vicentelo
Derechos Reservados
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