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Una tarde de parque sin ti

Anamer

Poeta veterano en el portal
Equipo Revista "Eco y latido"
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Bellísima y melancolica postal has retratado querida poeta y amiga. Siempre me resulta un placer leerte
Los parajes de tu poema transitan en esa delicada dolencia por el ser amado, por extrañarle como fuente de vida misma.

Estas líneas toman tu latido mismo y dejan su aroma en tus letras:

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias

 
Esa melancolía que nos sacude el alma y nos permite deshojar el sentimiento mientras el amor nos abraza. Un sentido poema nos comparte. Placer recorrer su espacio saludos!!
 
Un poema realmente lírico, pintado con ese matiz nostálgico que brota desde lo más profundo del corazón de quién escribe y; por ello justamente... nos con-mueve con cada una de sus líneas vérsicas. Bello y profundo por donde se le mire, estimada compañera poeta.
Afectuosamente:
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Elegimos, decidimos a quienes leer de acuerdo a las emociones que se nos despiertan a partir de las letras.
Que bueno que aún existan escritoras como vos, que hacen de cada poema de amor una carta de arte fino.
Tus descripciones nos llevan a esos momentos en los cuales el paisaje se hace parte de lo que el corazón expresa.
Nunca dejes de escribir, Ana. Esta casa necesita obras como las tuyas.
Te envío un abrazo con cariño y admiración.
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Lindos son los recuerdos para atesorar.

Bello Ani, felicidades por esta entrega.

Besitos para ti mi linda poeta.
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Momentos acompados en esos instantes donde los sentimientos van susurrando
como elementos de tristeza. acompañarse de ellos es ir recordando ese fluido
de amor que todavia rezuma en la morada del alma. bellissimo.
felicidades por la obra. saludos de luzyabsenta
 
Hay tardes que se hicieron para escribir poesía

He vivido esas tardes mi querida amiga, esos parques los he sentido y se han convertido en mi inspiración. Recuerdo que cuando operaron a José María me decia ve, sal al parque "El Retiro" me lo confirmaba su hermana, pero ¿cómo estar en el lugar en donde caminé con él, en donde pasamos una tarde maravillosa mientras ahora estaba tendido en una sala de operación? No pude me tomé dos fotos y corrí de regreso al hospital.

Magnifico poema que saca las memorias del alma...

Besos de colores en la distancia
 
Última edición:
Es muy hermoso este poema que nos compartes. Una leída no basta para tratar de visualizar todas las emociones que nos regalas con tu bella poesía.
Saludos y abrazos...me encantó.
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Joyita romántica de añoranzas producto de tu maravillosa inspiración. Por lo escrito estás (o has estado) en la tan amada París. Batignolles con sus estrechas calles -reducto de bohemios- recuerda en algo la aldea que fue. Anduve más por el Distrito XVIII (vecino), Pigalle con Moulin Rouge, Bv de Clichy... Este quartier tiene semejanzas con Las Ramblas de Barcelona: doble vida según sea día o noche. Imperdible Plaza du Tertre con sus pintores, el histórico Café (restaurante) Le Consulat y Sacre Coeur con puesta de Sol incluido, entre tantas otras cosas.
Te cuento Anita: una razón importante de estar tan presente París en mi vida, es que allí vivía Juani, "el Turco" (Juan José Saer) del cual fui amigo y vecino, casas pegadas y gemelas en Santa Fe (fallecido). Tardíamente reconocido por argentinos como uno de los más grandes escritores nativos, era para mí una visita imperdible. Por él conocí en un Café (París a gauche) de Montparnase a Milán Kundera (eterno candidato a Nobel), ambos eran profesores universitarios. Creo que vive aún en la ciudad.
Deseo que disfrutes, o hayas disfrutado al máximo, ya que tu francés lo hace más fácil.
Besote andariega
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Auch, mi Anita bonita, me has apachurrado el corazón al leerte así de emotiva, en un espacio lírico donde el pasado convive con el presente y tú miraras todo pasar, todavía esperando que vuelva a ser ayer. Es muy bello y agradezco mucho que lo hayas compartido.
Por si te hacen falta, te mando todos mis abrazos y esta ternura que me da pensar en ti. Cuídate mucho.
 
Bellísima y melancolica postal has retratado querida poeta y amiga. Siempre me resulta un placer leerte
Los parajes de tu poema transitan en esa delicada dolencia por el ser amado, por extrañarle como fuente de vida misma.

Estas líneas toman tu latido mismo y dejan su aroma en tus letras:

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias



Mil gracias mi querido y admirado amigo, un lujo encontrarte entre mis letras.
Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
 
Un poema realmente lírico, pintado con ese matiz nostálgico que brota desde lo más profundo del corazón de quién escribe y; por ello justamente... nos con-mueve con cada una de sus líneas vérsicas. Bello y profundo por donde se le mire, estimada compañera poeta.
Afectuosamente:

Muchas gracias por tu detenido comentario Iván, es lindo saberse leído con tanto esmero.
Infinito el placer de tu compañía en mis letras. Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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La nostalgia por ese amor que no se olvida y el dulce recuerdo de todo lo vivido...

Hermosísima presentación la tuya, mi estimada Anamer, que tenido el placer de disfrutar.

Te envío un respetuoso abrazo en la distancia.
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Siempre es para mi un inmenso placer leer cada una de sus obras mi querida Anamer, en cada poema suyo se puede sentir esa nostalgia y esos bellos sentimentos a flor de piel. Es algo muy bonito y usted es muy especial. Que tenga un bello día!
 
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Hay tardes que se hicieron para escribir poesía
aunque el frío congele las hojas pardas del otoño
y me encuentre en una banca del Batignolles
contemplando los cisnes que chapotean en el lago.


Parece que el amor se esconde en el sendero,
en ese agreste camino
que nos conduce hacia la gruta,
nos guía a la oscuridad
donde se hace eco la palabra
y se pierde el aliento
entre sus negras paredes.

Eres un capricho de la luz que se refleja en el agua
juega con mis ojos y me regresa tu rostro,
su sonido arrulla mis nostalgias
que se tienden a mi lado
y me dicen que me quieres,
como en ese verano que aún vive en mi piel.

Hoy, en este invierno que se cuela hasta mis huesos
me acompaña la húmeda soledad,
y tu boca , que en su dulce camino hacia mi boca
pronuncia mi nombre.

El día se va cubriendo de grises y yo
sigo evocándote,
oigo a lo lejos una balada de amor,
el tiempo se detiene.

Tu ausencia es una ráfaga de viento
que se acomoda en mis manos,
en mis piernas, en mi corazón.

Entre las acacias negras,
en ese rincón que antes era nuestro,
los enamorados se besan, se miran a los ojos
susurran palabras de amor
para acompañar los abrazos,
mientras acuno tu recuerdo,
tan mío, tan nuestro.

Ana Mercedes Villalobos
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Saludos Ana bella!

Siempre hay lugares perfumado de nostalgias y espacios que gritan su nombre y ese ir y venir de los tiempos que anida en las memorias por más pasado que sea, el tiempo hace de las suyas conjugado con las nostalgia. Me ha dado mucho gusto leerte, un fuerte abrazo de nostalgia a nostalgia,

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Quiero decirle qué, todos los poemas suyos, este ha sido uno de mis favoritos. Enorme su forma de crear poesía y de llegar al lector de una forma tan especial. Mis aplausos infinitos.
 
Elegimos, decidimos a quienes leer de acuerdo a las emociones que se nos despiertan a partir de las letras.
Que bueno que aún existan escritoras como vos, que hacen de cada poema de amor una carta de arte fino.
Tus descripciones nos llevan a esos momentos en los cuales el paisaje se hace parte de lo que el corazón expresa.
Nunca dejes de escribir, Ana. Esta casa necesita obras como las tuyas.
Te envío un abrazo con cariño y admiración.

Cecy que mala costumbre esta mía de dejar los poemas sin respuestas, es que a veces no me da tiempo
de ocuparme de tanto, eso me entristece porque me alimento de todos estos comentarios que me dejan
y que me anima tanto a seguir. Por lo pronto miles de gracias por tus bellas palabras, a veces quisiera
escribir de otra manera ya sabes, como más diciendo si decir, tipo un poco surrealista, pero no me sale.
Creo que yo solo soy poeta cuando le canto al amor. Te quiero mucho amiga!!! Besitos cariñosos vuelen
tus mejillas.
 
Uno de los mejores poemas que te he leído, estimada Anamer, pleno de lirismo en sus imágenes para llevarnos a melancólicos sentimientos. A medida que se va leyendo embargan la emoción cargada de nostalgia.

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Que alegría leerte decir eso mi querido Marcos, como sabes tu comentario es siempre mu importante
para mi. Me encanta que estando lejos, estemos tan conectados, ojalá pueda verte antes de fin de año.
Gracias infinitas por estar por aquí, por obsequiarme con tu lectura y por ser tan buena persona.
Te quiero un montón. Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
 
Momentos acompados en esos instantes donde los sentimientos van susurrando
como elementos de tristeza. acompañarse de ellos es ir recordando ese fluido
de amor que todavia rezuma en la morada del alma. bellissimo.
felicidades por la obra. saludos de luzyabsenta

Muchas gracias Carlos, es que los recuerdos hermosos son muy difíciles de desterrar,
a mi me gusta tenerlos siempre en el corazón como una manera de revivir cada momento.
Es lindo encontrarte en mis letras, tu compañía me honra y me enriquece. Besitos cariñosos
vuelen a tus mejillas.
 

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