Llego a casa y me siento en el sofá de la sala. Esperaría encontrar a alguien, pero no. Al parecer no había nadie. Cojo un libro que encontré por ahí. Lo ojeo y leo: “Mientras tanto el solitario estaba más solo que de costumbre. Con decirte que ni su sombra lo acompañaba. Pero escucha unos ruidos extraños. La noche hablaba.” Cierro el libro por un rato y escucho el ruido que hacía el viento con la cortina de la ventana. Sigo leyendo hasta quedarme dormido. El hombre misterioso había entrado por la ventana. Buscaba a su víctima. Llevaba una pistola en la mano. Salió de la cocina y se fue a la sala. Cuando de pronto apuntó hacia su cuerpo para dispararlo y sonó un sonido seco que me despertó. Había sido una pesadilla. Cojo el libro y leo: “La noche habla y a veces grita, y cuando lo hace te despierta”.