Ramon bonachi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Viejo ocaso.
.
Fuiste un suspiro plácido y querido,
una imagen, un sueño, un día a día;
la suerte del llegar sin hacer ruido
otorgando nostalgia o alegría.
Quise tenerte cerca de mi pecho
mientras te adormecías en tu lecho.
Pero los años pasan y la noche
va enfriando el fulgor de mi mirada,
así que si al mirar me quedo en nada
ciérrame tú los ojos, como broche.
.
Adiós, adiós, adiós dubitativo;
adiós a tanta magia encadenada,
a todo lo que pueda quedar vivo
y a toda la nostalgia acumulada.
Llévate al horizonte mis anhelos,
mi corazón, mis dudas, mis desvelos,
llévate mis secretos por si acaso
no vayan a causar alguna herida.
si salen de su zona permitida;
adiós, adiós, adiós, mi viejo ocaso.
.
.
Fuiste un suspiro plácido y querido,
una imagen, un sueño, un día a día;
la suerte del llegar sin hacer ruido
otorgando nostalgia o alegría.
Quise tenerte cerca de mi pecho
mientras te adormecías en tu lecho.
Pero los años pasan y la noche
va enfriando el fulgor de mi mirada,
así que si al mirar me quedo en nada
ciérrame tú los ojos, como broche.
.
Adiós, adiós, adiós dubitativo;
adiós a tanta magia encadenada,
a todo lo que pueda quedar vivo
y a toda la nostalgia acumulada.
Llévate al horizonte mis anhelos,
mi corazón, mis dudas, mis desvelos,
llévate mis secretos por si acaso
no vayan a causar alguna herida.
si salen de su zona permitida;
adiós, adiós, adiós, mi viejo ocaso.
Fotografía y poema: Ramón Bonachí.
Archivos adjuntos
Última edición: