El poeta derrama lágrimas de luna
Sobre un poema ahorcado
Por el tiempo.
Tiempo de cisnes y musas dislocadas
Acariciando clandestinamente
La espalda de una estrella
En penitencia.
Y unos versos prófugos
Asaltan el corazón del poeta
Que lo doblegan en noche tomada
Por eléctricas y etéreas divagaciones.
Yacen los huesos del poeta
Sobre la tierra acelerada por un tiempo
Que reclama como buitre azulado
La carne del poeta
Que nunca existió como poema.
Sobre un poema ahorcado
Por el tiempo.
Tiempo de cisnes y musas dislocadas
Acariciando clandestinamente
La espalda de una estrella
En penitencia.
Y unos versos prófugos
Asaltan el corazón del poeta
Que lo doblegan en noche tomada
Por eléctricas y etéreas divagaciones.
Yacen los huesos del poeta
Sobre la tierra acelerada por un tiempo
Que reclama como buitre azulado
La carne del poeta
Que nunca existió como poema.