MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras el cielo llora
sobre las calles,
deshauciadas,
bombardeadas,
inundadas en humo
y en escombros.
Las gotas
lanzadas en picada,
impactan el cemento dolorido,
tan manchado de sangre
y de miseria,
a esta hora del tiempo moribundo
de las guerras eternas.
Mientras la tarde es una bomba
que quiebra las veredas,
que se mete en las casas
y desploma los techos.
Y agoniza en estruendos,
hilarantes,
nuestra endeble certeza
de soñar un futuro.
Su grito es más que grito,
y sangra el alma,
y el odio se ha hecho muerte,
inobjetable…
Atardece en las sombras del mundo.
La densa niebla fría,
amarga, nauseabunda,
que envenena las almas
y desgarra los rostros,
se despliega vehemente
debajo de las balas.
La historia
no ha hecho más que repetirse,
en un desfile eterno
de ataúdes hambrientos
de batallas ganadas.
sobre las calles,
deshauciadas,
bombardeadas,
inundadas en humo
y en escombros.
Las gotas
lanzadas en picada,
impactan el cemento dolorido,
tan manchado de sangre
y de miseria,
a esta hora del tiempo moribundo
de las guerras eternas.
Mientras la tarde es una bomba
que quiebra las veredas,
que se mete en las casas
y desploma los techos.
Y agoniza en estruendos,
hilarantes,
nuestra endeble certeza
de soñar un futuro.
Su grito es más que grito,
y sangra el alma,
y el odio se ha hecho muerte,
inobjetable…
Atardece en las sombras del mundo.
La densa niebla fría,
amarga, nauseabunda,
que envenena las almas
y desgarra los rostros,
se despliega vehemente
debajo de las balas.
La historia
no ha hecho más que repetirse,
en un desfile eterno
de ataúdes hambrientos
de batallas ganadas.
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