Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
El día que no exista más que decir.
Me quedarán tus palabras con holgura
de trazo y acento indeleble,
las que servirán para nombrar la ternura.
Que el eco del recuerdo hará repetible.
El día que no exista más que decir.
Desandaré los prados sombríos,
aquellos que tu mano perfumaba,
que tu presencia hacia floridos.
Y en el trino de las aves tu voz me hablará.
El día que no exista más que decir.
Se empinará mi alma, la imaginación,
deshojaré las margaritas de las poesías
purgaré en el fondo de mi corazón.
Y entonces te hallaré entre hojas amarillas.
El día que no exista más que decir.
Echaré de menos tus halagos eternos
moriré de pie como el solitario álamo,
sin tus brazos fieros.
Y en silencio, sin volver a decirte te amo.
Me quedarán tus palabras con holgura
de trazo y acento indeleble,
las que servirán para nombrar la ternura.
Que el eco del recuerdo hará repetible.
El día que no exista más que decir.
Desandaré los prados sombríos,
aquellos que tu mano perfumaba,
que tu presencia hacia floridos.
Y en el trino de las aves tu voz me hablará.
El día que no exista más que decir.
Se empinará mi alma, la imaginación,
deshojaré las margaritas de las poesías
purgaré en el fondo de mi corazón.
Y entonces te hallaré entre hojas amarillas.
El día que no exista más que decir.
Echaré de menos tus halagos eternos
moriré de pie como el solitario álamo,
sin tus brazos fieros.
Y en silencio, sin volver a decirte te amo.

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