Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Increíbles máquinas voladoras; Jabiroo.
Se acaba el paraíso de compotas
en que estaba sumida, aletargada.
Descanso en el placer, suave escalada,
olvido del temor, chocar de botas.
Despierto de mi sueño a cuenta gotas
echo a andar los motores en bandada
y se baten las alas. Aceitada
ha quedado la máquina, no hay rotas
partes estropeando los engranes,
pues todo brilla, fluye y se menea.
Ronronean motores, se calientan.
Es la vida que aun vibra por sus planes.
Toma pista en el viento, su marea
y se arranca en los cielos que la avientan.
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