ANTÍFONA PARA LA HORA DE VÍSPERAS
En la desvaída noche vuelan ralámpagos púrpura
piedras en tránsito ruedan desde nubes que son caricia
Vómitos de pedrería y tosca artimaña de vidrios
enlosan azules campos de gencianas y lavandas
No se anuncia el sol solícito que daría luz al desmayo
y los valles se colmatan de negro crespón de luto.
Desdibujado horizonte insinúa el brusco final y un claro enigma.
La ciudad prepara fiestas de difuntos y autos secramentales
¿Qué es el fatídico mañana
fantasía o drama lacrimógeno
convite de estantiguas empolvadas
danza y solaz de vestales y archidiáconos
o quizás sólo futuro?
Se ensimisma el mar en su idilio con las rocas
que displicentes ensayan anocheceres de rosas
En la ciudad flotando en la densa bruma
se encienden los primeros resquemores
los ácidos resplandores de una nueva noche de pórfido
Los donceles desenvainan sus espadas
y retiran las airosas plumas de su tocado.
Noche de historias antiguas de sangres sobre la tierra nutricia
de blancas carnes sajadas con palabras que son jades
Titilan luececitas temblorosas tras los prudentes visillos
Los aguamaniles ensayan reverencias de lacayo
y en las mesas resplandecen cortesías y planta antigua.
Es la noche universal que desplaza al tiempo
dejando huecos en las estrellas y en los ríos.
La noche que acerca las aguas a las orillas sin límite.
La noche que hace piafar los caballos que pronto traerán la muerte.
Y los relámpagos púrpura que entusiasman a los niños
rasgan el azul cobalto que ennegrece la tragedia.
Ilust.: “Light”. Óscar Dominguez.
En la desvaída noche vuelan ralámpagos púrpura
piedras en tránsito ruedan desde nubes que son caricia
Vómitos de pedrería y tosca artimaña de vidrios
enlosan azules campos de gencianas y lavandas
No se anuncia el sol solícito que daría luz al desmayo
y los valles se colmatan de negro crespón de luto.
Desdibujado horizonte insinúa el brusco final y un claro enigma.
La ciudad prepara fiestas de difuntos y autos secramentales
¿Qué es el fatídico mañana
fantasía o drama lacrimógeno
convite de estantiguas empolvadas
danza y solaz de vestales y archidiáconos
o quizás sólo futuro?
Se ensimisma el mar en su idilio con las rocas
que displicentes ensayan anocheceres de rosas
En la ciudad flotando en la densa bruma
se encienden los primeros resquemores
los ácidos resplandores de una nueva noche de pórfido
Los donceles desenvainan sus espadas
y retiran las airosas plumas de su tocado.
Noche de historias antiguas de sangres sobre la tierra nutricia
de blancas carnes sajadas con palabras que son jades
Titilan luececitas temblorosas tras los prudentes visillos
Los aguamaniles ensayan reverencias de lacayo
y en las mesas resplandecen cortesías y planta antigua.
Es la noche universal que desplaza al tiempo
dejando huecos en las estrellas y en los ríos.
La noche que acerca las aguas a las orillas sin límite.
La noche que hace piafar los caballos que pronto traerán la muerte.
Y los relámpagos púrpura que entusiasman a los niños
rasgan el azul cobalto que ennegrece la tragedia.
Ilust.: “Light”. Óscar Dominguez.