Y el caballito de mar que buscaba la raíz del tacto
que esperaba a ese velero del viernes
y esas lagartijas con la piel a rombos
que se reúnen por esas calles del barrio
y por esos puentes etéreos
y el hombre que reúne el valor al Sol
y cuando es vertebrada la abstinencia
y el monte es de un negro brillantísimo
mientras friega la ratita el palacio
cuando ya apenas me atrevo
y me refugio tras los ojos
que quieren semejar dos huevos duros.