La Sexorcisto
Lluna V. L.
Un día se presentó
una señora muy guapa
cantando en mi casa,
no sé si es que entró
por la ventana
como un gorrión perdido,
pero tenía una lira que tocaba
con los dedos y me dijo
que me traía la inspiración,
yo que estaba desayunando
con unas pintas de haberme peleado
con el mundo entero
me enfadé como una leona
y la mandé a la mierda,
la bella mujer no supo como reaccionar
pues le había desmontado su propósito,
ya puesta, agarré la satén
con la que había freído los huevos y el bacon
y le dí una tunda de sartenazos
hasta que desapareció.
Después, tranquilamente continué con el desayuno
y pensando en un par de cosas para escribir
una señora muy guapa
cantando en mi casa,
no sé si es que entró
por la ventana
como un gorrión perdido,
pero tenía una lira que tocaba
con los dedos y me dijo
que me traía la inspiración,
yo que estaba desayunando
con unas pintas de haberme peleado
con el mundo entero
me enfadé como una leona
y la mandé a la mierda,
la bella mujer no supo como reaccionar
pues le había desmontado su propósito,
ya puesta, agarré la satén
con la que había freído los huevos y el bacon
y le dí una tunda de sartenazos
hasta que desapareció.
Después, tranquilamente continué con el desayuno
y pensando en un par de cosas para escribir
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