Veleros por dentro
con los nudos de la imaginación y el calor de la propia sombra
los gorrioncillos al calor del carbón y el ansia
el anhelo poético y el castillo de arena en el ombligo…
y siempre los compañeros y las canciones compañeras
la nobleza de lo que ha sido …
Y cuando acaso estábamos más tranquilos
por lo que comentaban los atardeceres a esas serpientes de luces
y respirar de esa nube densa en el sentir
de ese espejo de algebras de cisnes
Pamplona para resistir
y por esas espesuras mágicas y fascinantes
y las humedades de esas atmósferas de las catedrales.