Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
A través de las palabras
la luz teje sus hilos
y en los silencios
sombras;
la semejanza está bien clara
pero no obstante,
no debemos asumir
que la bondad y la belleza
sean siempre aliadas de la vista;
la noche abre un portal a otros sentidos
que crujen, silban, se desmantelan
y enredan las letras
como migajas de un banquete
al que acudirán los pájaros.
Hay insectos que han descubierto
la necesidad del hambre
en esos restos blancos y esponjosos,
laberintos del aire.
Nadie ve lo que no quiere ser visto;
aquello que no se deja amasar
libremente por las manos
vuelve a ser piedra.
No abrir la dentadura al mordisco
es renunciar al menos a una vida,
una vida semejante a otra cualquiera
propensa a derramarse
en los confines de un espacio,
en un tiempo de cigarras.
Te puedo querer desde el contrario de mi odio,
desde el silencio que aún calla sino escucha,
sino logra adivinar
donde cuelgan las redes
los sonidos del alba.
Las paredes son órbitas de unos ojos
que miran hacia dentro.
Con la boca de ayer
te amaré mañana
hasta que vuelvas a ser hoy.
Solamente hoy
te estaré queriendo
en la sombra,
a través de las palabras,
tejiendo todos los hilos.