Gracias querida tocaya, es cierto, a veces creemos que esas cosas ya no pasan, que la mujer ya está mas preparada, es menos ingenua menos dependiente, pero es algo que va más allá de todo eso, quizás es la huella ancestral de las cavernas que aún persiste en algún lugar de nuestro cerebro.Ayyy Isabel, las apariencias engañan, difícil es conocer al lobo disfrazado de cordero y más aún conocer a tu verdugo, hay que huir a tiempo, sin recoger nada, solo esto puede salvar a una mujer maltratada. Encantada de leer estas preciosas letras que nos quitan la venda que sobre los ojos llevamos puesta. Besazos llenos de cariño y de admiración...muáááackssss..
¡Que suerte encontrarte aquí!
Un abrazo grande, querida Poeta.