Odisea
Poeta recién llegado
Sin ningún temor sobre mis espaldas
no existe crucifijo que hiera el oro,
ni súbito afán que teja el hierro,
los pies que extinguen fértil suelo
hablan desde incertidumbres,
si despistado bebes del alba
no obtendrás buena madera.
¿Cual heraldo abstracto de las mentes vivirá en las cosas?.
Escucho la plena ausencia de mis aves
sofocadas en el sempiterno vuelo libre,
bifurcándose en los jóvenes corazones,
y aplanadoras.
Como si se escuchase la voz imaginable de un ser omnipotente
que diría sin titiritar: Esto sucedió por confiar en la bestia mas ambiciosa, el ser humano.
no existe crucifijo que hiera el oro,
ni súbito afán que teja el hierro,
los pies que extinguen fértil suelo
hablan desde incertidumbres,
si despistado bebes del alba
no obtendrás buena madera.
¿Cual heraldo abstracto de las mentes vivirá en las cosas?.
Escucho la plena ausencia de mis aves
sofocadas en el sempiterno vuelo libre,
bifurcándose en los jóvenes corazones,
y aplanadoras.
Como si se escuchase la voz imaginable de un ser omnipotente
que diría sin titiritar: Esto sucedió por confiar en la bestia mas ambiciosa, el ser humano.