Los niños

Rosendo

Poeta adicto al portal
Un niño es el milagro de la vida
que se produce en la divina entraña
de la mujer, la madre bendecida,
a la que nunca su hermosura daña;
por el contrario, la hace más florida
como la verde faz de la montaña.
Prodigio envuelto en el albor de armiño,
con la expresión sublime del cariño.

Es un ángel viviente que sublima
a todo cuanto existe en este mundo;
es la blancura que tiñó la cima
de la montaña con amor profundo,
desde la cual a la creación reanima,
con un fulgor divino y rubicundo,
y se posa feliz sobre la tierra,
como expresión de paz y no de guerra.

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.
Es, en fin, el más noble sentimiento,
más hermoso que el mismo firmamento.

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...
 
Última edición:
Un niño es el milagro de la vida
que se produce en la divina entraña
de la mujer, la madre bendecida,
a la que nunca su hermosura daña;
por el contrario, la hace más florida
como la verde faz de la montaña.
Prodigio envuelto en el albor de armiño,
con la expresión sublime del cariño.

Es un ángel viviente que sublima
a todo cuanto existe en este mundo;
es la blancura que tiñó la cima
de la montaña con amor profundo,
desde la cual a la creación reanima,
con un fulgor divino y rubicundo,
y se posa feliz sobre la tierra,
como expresión de paz y no de guerra.

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.
Es, en fin, el más noble sentimiento,
más hermoso que el mismo firmamento.

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...

Estimado Rosendo, gracias por una vez más dejarnos la huella de tus dotes para la poesía clásica, en estas octavas reales, todo un lujo
De ellas he elegido la última sin desmerecer las demás, no se bien la razón, pues todas ellas son excelentes.
Todas la infancias con la lejanía de los años, nos parecen esa infancia de la que nos habla Eva, la patria amada, a la que queremos volver.
Gracia una vez más y un abrazo con respeto y admiración.
Isabel

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...
 
Un niño es el milagro de la vida
que se produce en la divina entraña
de la mujer, la madre bendecida,
a la que nunca su hermosura daña;
por el contrario, la hace más florida
como la verde faz de la montaña.
Prodigio envuelto en el albor de armiño,
con la expresión sublime del cariño.

Es un ángel viviente que sublima
a todo cuanto existe en este mundo;
es la blancura que tiñó la cima
de la montaña con amor profundo,
desde la cual a la creación reanima,
con un fulgor divino y rubicundo,
y se posa feliz sobre la tierra,
como expresión de paz y no de guerra.

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.
Es, en fin, el más noble sentimiento,
más hermoso que el mismo firmamento.

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...
Así son los niños, Rosendo, yo tengo dos en la planta baja, una de casi tres años y otra de 15 días, y son mis tesoritos junto a otros que viven un poco más lejos. Ellos son los luceritos del día a día, la ternura, amor... son todo.
Me dio mucho gusto leer tu poema con esas preciosas imágenes que nos llevan hasta ese igualmente bello cierre, un fuerte abrazo y mis felicitaciones por tu hacer poético, gracias,

ligiA
 
Así son los niños, Rosendo, yo tengo dos en la planta baja, una de casi tres años y otra de 15 días, y son mis tesoritos junto a otros que viven un poco más lejos. Ellos son los luceritos del día a día, la ternura, amor... son todo.
Me dio mucho gusto leer tu poema con esas preciosas imágenes que nos llevan hasta ese igualmente bello cierre, un fuerte abrazo y mis felicitaciones por tu hacer poético, gracias,

ligiA
Querida Ligia cuando hablas de tus hijos se advierte una gran ternura y lo entiendo porque tratanándose de nuestros niños no son suficientes las palabras para expresarles todo lo que significan para nosotros. Agradezco profundamente tu bello comentario a mi participación en este tema que en lo personal es altamente motivador, como espero hacerlo en los subsiguientes que se propongan. Te mando un fuerte abrazo con mis mejores deseos y mi alta estima.
 
Un niño es el milagro de la vida
que se produce en la divina entraña
de la mujer, la madre bendecida,
a la que nunca su hermosura daña;
por el contrario, la hace más florida
como la verde faz de la montaña.
Prodigio envuelto en el albor de armiño,
con la expresión sublime del cariño.

Es un ángel viviente que sublima
a todo cuanto existe en este mundo;
es la blancura que tiñó la cima
de la montaña con amor profundo,
desde la cual a la creación reanima,
con un fulgor divino y rubicundo,
y se posa feliz sobre la tierra,
como expresión de paz y no de guerra.

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.
Es, en fin, el más noble sentimiento,
más hermoso que el mismo firmamento.

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...
Te cojo estos tres versos
"es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,"
en ellos has plasmado la esencia de ese amor de madre, me ha gustado mucho tu poema
Un saludo Carmen
 
Un niño es el milagro de la vida
que se produce en la divina entraña
de la mujer, la madre bendecida,
a la que nunca su hermosura daña;
por el contrario, la hace más florida
como la verde faz de la montaña.
Prodigio envuelto en el albor de armiño,
con la expresión sublime del cariño.

Es un ángel viviente que sublima
a todo cuanto existe en este mundo;
es la blancura que tiñó la cima
de la montaña con amor profundo,
desde la cual a la creación reanima,
con un fulgor divino y rubicundo,
y se posa feliz sobre la tierra,
como expresión de paz y no de guerra.

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.
Es, en fin, el más noble sentimiento,
más hermoso que el mismo firmamento.

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...

Rosendo! qué hermosos versos sobre la infancia y lo que es la figura de un niño. De entre todos, éstos me han llegado especialmente sin desmerecer a los restantes:

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.


Me ha encantado leerte, gracias por dejarnos tu inspiración.
Un abrazo con afecto,
Eva
 
Rosendo! qué hermosos versos sobre la infancia y lo que es la figura de un niño. De entre todos, éstos me han llegado especialmente sin desmerecer a los restantes:

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.


Me ha encantado leerte, gracias por dejarnos tu inspiración.
Un abrazo con afecto,
Eva
Muchas gracias, querida Eva, siempre es halagador recibir tus comentarios, amén de motivarme a seguir en esta senda llena de luz de la poesía. Fuerte abrazo.
 
Un niño es el milagro de la vida
que se produce en la divina entraña
de la mujer, la madre bendecida,
a la que nunca su hermosura daña;
por el contrario, la hace más florida
como la verde faz de la montaña.
Prodigio envuelto en el albor de armiño,
con la expresión sublime del cariño.

Es un ángel viviente que sublima
a todo cuanto existe en este mundo;
es la blancura que tiñó la cima
de la montaña con amor profundo,
desde la cual a la creación reanima,
con un fulgor divino y rubicundo,
y se posa feliz sobre la tierra,
como expresión de paz y no de guerra.

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.
Es, en fin, el más noble sentimiento,
más hermoso que el mismo firmamento.

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...
Hermoso y generoso con la mujer. Un gusto leerte.
 
Un niño es el milagro de la vida
que se produce en la divina entraña
de la mujer, la madre bendecida,
a la que nunca su hermosura daña;
por el contrario, la hace más florida
como la verde faz de la montaña.
Prodigio envuelto en el albor de armiño,
con la expresión sublime del cariño.

Es un ángel viviente que sublima
a todo cuanto existe en este mundo;
es la blancura que tiñó la cima
de la montaña con amor profundo,
desde la cual a la creación reanima,
con un fulgor divino y rubicundo,
y se posa feliz sobre la tierra,
como expresión de paz y no de guerra.

Es su mirada limpia y nazarena,
y aunque parezca breve y diminuto,
es la conjugación de un alma buena,
de un espíritu claro e impoluto,
que siempre da perdón y no condena,
y nos prodiga amor cada minuto.
Es, en fin, el más noble sentimiento,
más hermoso que el mismo firmamento.

Por eso al convivir con las criaturas,
se debe eternizar cada momento
mirando en su expresión sus almas puras
que inspiran un profundo sentimiento
de alegría, de anhelo, de ternuras,
de ilusión, esperanzas y de aliento.
Son luces que iluminan la existencia
y nos llenan de amor con su presencia...
Un poema muy bonito que resalta la belleza de la mujer en la maternidad y todo el esplendor de su amor. Saludos, poeta.
 

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