dragon_ecu
Esporádico permanente
Amo un fantasma,
recorro su piel en la memoria.
Su esencia flota sobre mi,
mientras el corazón pide detenerse
por latir en la eternidad
junto a mi soledad.

Tanta dicha, tanto amor,
cobra factura en mi vida.
Dolor sin razones.
Ningún médico entiende,
la ciencia no explica,
la fe no acepta.
El dolor propio no es comparable
con el dolor ajeno,
cada quien puede sentirse único.
Visión borrosa e inquietante,
que en lugar de volvernos unidos,
nos vuelve extraños.
Abrazar el dolor físico
por propia voluntad,
aparenta ceder control
sobre el dolor del alma.
Asi es como terminamos,
engañando la realidad.
Aprender a superar el dolor propio,
ayuda a entender el dolor ajeno.
Respetar el mismo,
no significa bajar los brazos
y permitir que alguien más
caiga en su terrible espiral.
La seguridad es solo una armadura.
¿Te piensas que en todo el mundo
solo una armadura existe?
¿Qué nadie más ha sufrido,
perder un gran amor,
o ser destrozado por uno?
Tengo heridas también.
¿Deseas verlas?
Cicatrices deformes
que aún supuran.
Pero sonrío indolente,
para alegrar mi entorno.
No puedo compartir mi dolor.
A lo mucho narrarte cosas,
mientras mi rostro expone
gestos que las palabras
no alcanzan a entender
y mucho menos transmitir.
Mi propia soledad,
mi ajena tierra de riquezas,
quien apartara mis enemigos,
mi pequeña ciega,
mi recompensa divina,
mi sol, mi mar,
la luz de dios,
arquera,
llena de gracia.
Algunas partieron al polvo.
Otras a su castillo encantado.
Princesas de títulos ajenos.
Cada una posee en sus manos,
algo más que un pedazo de mi vida,
se llevaron también mi muerte.
Estaré una eternidad,
con mi corazón incompleto.
¿Qué más me vale
hacer otro corte?
Enviaré un trozo a Egipto
y otro más a Babilonia.
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