Cecilya
Cecy
Están a siete horas de distancia en auto. Quizás ocho si decidieran hacer alguna parada para estirar las piernas y descansar.
La ruta es una línea poco pronunciada, apenas una suave ondulación, como un cabello fino acostado sobre una tierra de maravillas.
Pero ninguno decide avanzar. No se unen. No se abrazan. No se besan.
Permanecen en la idea confortable de la excusa que los mantiene refugiados, lejanos e inmóviles.
Sucede que el corazón de uno de ellos se encuentra a más de siete horas de camino.
Y los dos lo saben.
......................................
La ruta es una línea poco pronunciada, apenas una suave ondulación, como un cabello fino acostado sobre una tierra de maravillas.
Pero ninguno decide avanzar. No se unen. No se abrazan. No se besan.
Permanecen en la idea confortable de la excusa que los mantiene refugiados, lejanos e inmóviles.
Sucede que el corazón de uno de ellos se encuentra a más de siete horas de camino.
Y los dos lo saben.
......................................
Archivos adjuntos
Última edición: