Toni Vandelay
Poeta recién llegado
En las lindes de tu corazón
Permanecí serena
en las lindes de tu corazón.
Y una vez más,
anhelé el arrojo que perdí
en tu primera ausencia,
aquella que tú permitiste
bajo una cortina empapada
en lamento.
Mi aflicción poco importó,
nadie de ello dio cuenta.
Sólo el rumorear del viento
me arrulló
y me transportó
a un pasaje escondido,
donde la belleza era superior
a tus armoniosas palabras,
llenas de hiel y engaño.
En la precisión de ese instante,
comprendí el fluir del tiempo
en el pasar de los años,
como lloran las olas
al despedirse de su orilla,
como ríen las almas
en el vacío de su cuerpo.
Permanecí serena
en las lindes de tu corazón.
Permanecí serena
en las lindes de tu corazón.
Y una vez más,
anhelé el arrojo que perdí
en tu primera ausencia,
aquella que tú permitiste
bajo una cortina empapada
en lamento.
Mi aflicción poco importó,
nadie de ello dio cuenta.
Sólo el rumorear del viento
me arrulló
y me transportó
a un pasaje escondido,
donde la belleza era superior
a tus armoniosas palabras,
llenas de hiel y engaño.
En la precisión de ese instante,
comprendí el fluir del tiempo
en el pasar de los años,
como lloran las olas
al despedirse de su orilla,
como ríen las almas
en el vacío de su cuerpo.
Permanecí serena
en las lindes de tu corazón.