El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
Alfonsina Storni
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
Alfonsina Storni
Un día tendré sueño
Quisiera que ante la última sonaja
del mar que tantas veces me dio asilo
ser tú, que con su espuma borde de hilo
el manto que me sirva de mortaja.
Sentir que dulcemente me desgaja
(tan suave que me inunde de sigilo),
dormir, ¡y despertar!, de noche al filo
de nanas que su vientre fértil cuaja.
La luz de las estrellas se adivina
como hálito caliente y hogareño.
¡Que alumbre a esta mi cárcava azulina,
mantenla con tu pájaro risueño!
Espérame, espérame, Alfonsina,
y dile al mar que un día tendré sueño.
del mar que tantas veces me dio asilo
ser tú, que con su espuma borde de hilo
el manto que me sirva de mortaja.
Sentir que dulcemente me desgaja
(tan suave que me inunde de sigilo),
dormir, ¡y despertar!, de noche al filo
de nanas que su vientre fértil cuaja.
La luz de las estrellas se adivina
como hálito caliente y hogareño.
¡Que alumbre a esta mi cárcava azulina,
mantenla con tu pájaro risueño!
Espérame, espérame, Alfonsina,
y dile al mar que un día tendré sueño.
Última edición: