MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde la última calle,
al final del asfalto
al lado de la vía,
observaba la escena cavilando.
Le decían "el negro"
y armaba tabaco en chala.
Hijo de los terrones
más profundos.
Acostumbrado al arado y al machete,
a vestirse de harapos,
a lidiar con patrones copetudos
de esos que no pisan el barro.
Dueño de una pobreza octogenaria
y unas manos curtidas por las zafras.
El rancho con techumbre de paja,
apuntalado hace años por el sur,
y en el frente
un alero de chapas oxidadas
se negaba a caer
en cada invierno.
Así estaba,
barba revuelta, mate amargo
y sombrero,
y en la puerta un "cuzquito"
rascándose las pulgas.
Miraba sorprendido
todo aquel movimiento
en la otra cuadra.
Sirenas y corridas,
balaceras lejanas.
Un golpe consumado.
Han salido a cazarnos
estos hijos de puta, pensó.
Sin dudarlo se metió
para el rancho,
manoteó la pistola
y la puso en el cinto,
seguro que vivo
no se lo llevarían
esos milicos sanguinarios.
Puso una silla bajo el alero,
le dio una vuelta más al mate,
le tiró un hueso al perro,
y se sentó a esperar...
al final del asfalto
al lado de la vía,
observaba la escena cavilando.
Le decían "el negro"
y armaba tabaco en chala.
Hijo de los terrones
más profundos.
Acostumbrado al arado y al machete,
a vestirse de harapos,
a lidiar con patrones copetudos
de esos que no pisan el barro.
Dueño de una pobreza octogenaria
y unas manos curtidas por las zafras.
El rancho con techumbre de paja,
apuntalado hace años por el sur,
y en el frente
un alero de chapas oxidadas
se negaba a caer
en cada invierno.
Así estaba,
barba revuelta, mate amargo
y sombrero,
y en la puerta un "cuzquito"
rascándose las pulgas.
Miraba sorprendido
todo aquel movimiento
en la otra cuadra.
Sirenas y corridas,
balaceras lejanas.
Un golpe consumado.
Han salido a cazarnos
estos hijos de puta, pensó.
Sin dudarlo se metió
para el rancho,
manoteó la pistola
y la puso en el cinto,
seguro que vivo
no se lo llevarían
esos milicos sanguinarios.
Puso una silla bajo el alero,
le dio una vuelta más al mate,
le tiró un hueso al perro,
y se sentó a esperar...
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