El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arrebatada
Arrebatada voy, arrebatada,
quiero sentir el fuego de tu averno,
mi cuerpo, leña viva; tú, el eterno
placer para mi cálida morada.
Ven, sacia a esta mi sed que, desatada,
suplica de tu furia su gobierno
y riega como luna del invierno
los montes de mi piel enajenada.
Deslígala del ansia de sus poros,
envuélvela en amor de luz ardiente
que igual que Venus, ella, sus tesoros
de hogar te entregará como presente.
Incéndiame, te espero sin decoros,
con núbil corazón, ¡dame simiente!
(Arrebatada voy, arrebatada,
quiero sentirme amante y loca amada)
quiero sentir el fuego de tu averno,
mi cuerpo, leña viva; tú, el eterno
placer para mi cálida morada.
Ven, sacia a esta mi sed que, desatada,
suplica de tu furia su gobierno
y riega como luna del invierno
los montes de mi piel enajenada.
Deslígala del ansia de sus poros,
envuélvela en amor de luz ardiente
que igual que Venus, ella, sus tesoros
de hogar te entregará como presente.
Incéndiame, te espero sin decoros,
con núbil corazón, ¡dame simiente!
(Arrebatada voy, arrebatada,
quiero sentirme amante y loca amada)
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