Lo niego todo
Que el roce de tus labios en mi cuello
desatara de pronto mi pasión.
Niego que me dejaras sin resuello,
sin poder disfrazar mi turbación.
Yo niego tu poder de seducción,
que es de tu amor solo fugaz destello.
Niego que este volcán en erupción
en su loco bramar lleva tu sello.
Si en todo este negar tú estás presente,
es solo porque quiero asegurarte
que de mi pensamiento estás ausente
Si acaso me rindiera y al besarte
a tus brazos me entrego mansamente
y eternizo el instante, ¿a qué negarte?
Archivos adjuntos
Última edición: