Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Debajo las sabanas, tus jadeos
con sus gritos y gemidos incluidos.
Pruebo a tapar tú boca, con la mía
para evitar que te oigan los vecinos.
Tú movimiento son tan agitados
que la cama es carreta sin camino,
chirría y redoblando en la pared
va haciendo temblar todo el edificio.
Siento tus besos recorrer mi cuello
rogándole a mis labios mil clamores
Tus soplidos y prisas me desinflan
y solo quedo bañada en sudores.
Cuando todo el concierto ha acabado
te apartas jadeante y ya rendido
Murmurando, me das las buenas noches,
en sinfónica nana de ronquidos.
Carmen