Norainu
Poeta fiel al portal
Hermanos de la costa.
Por los años atrás.
En el mástil sin grumete.
Por la isla donde te dejé y no hay mapa que la encuentre.
Y el testigo firmamento.
Del tiempo, del lacre que sella la derrota.
Por los años atrás, secos como la sal de risco soleado.
Y todas mis anclas que fondearon en tus olas.
Y todas las tormentas que mojaron tus sabanas.
Todos los amaneceres de costa y arena.
Y el cuchillo entre los dientes abordando el azul de tus ojos.
Hoy me corta de la lengua hasta las orejas.
Por los años atrás, tu pubis recortado sobre el viento y las banderas.
Apátrida codicioso, no hay cueva sin tesoro y no hay mapa que lo encuentre.
El cofre de hierro encierra el perfume de tus sombras.
Por los años atrás, el timón firme y las manos añejas,
como el ron de todas las barricas, como los hermanos de la costa.
Todos han caído, en el fondo los juramentos, atados a las cadenas.
Negras y profundas.
Las botas anchas el azul y el dorado, siempre el negro.
Escorando, ciñendo, gritando palabras sucias, que finalmente son las más hermosas.
Y tú nombre antiguo.
Por los años atrás, brindaré por nuestra estela, espuma brava y traicionera.
Por la isla donde te dejé y no hay mapa que la encuentre.
Por los años atrás.
En el mástil sin grumete.
Por la isla donde te dejé y no hay mapa que la encuentre.
Y el testigo firmamento.
Del tiempo, del lacre que sella la derrota.
Por los años atrás, secos como la sal de risco soleado.
Y todas mis anclas que fondearon en tus olas.
Y todas las tormentas que mojaron tus sabanas.
Todos los amaneceres de costa y arena.
Y el cuchillo entre los dientes abordando el azul de tus ojos.
Hoy me corta de la lengua hasta las orejas.
Por los años atrás, tu pubis recortado sobre el viento y las banderas.
Apátrida codicioso, no hay cueva sin tesoro y no hay mapa que lo encuentre.
El cofre de hierro encierra el perfume de tus sombras.
Por los años atrás, el timón firme y las manos añejas,
como el ron de todas las barricas, como los hermanos de la costa.
Todos han caído, en el fondo los juramentos, atados a las cadenas.
Negras y profundas.
Las botas anchas el azul y el dorado, siempre el negro.
Escorando, ciñendo, gritando palabras sucias, que finalmente son las más hermosas.
Y tú nombre antiguo.
Por los años atrás, brindaré por nuestra estela, espuma brava y traicionera.
Por la isla donde te dejé y no hay mapa que la encuentre.
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