Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me pregunto,
que pensaran de nosotros las paredes
en que habita nuestra cama;
ese mar, contenido en sus ladrillos
con azules visiones de futuro,
donde sabemos hundirnos lentamente,
donde descubrimos el valor del aire,
de la burbuja, ligera como un sueño,
desprendida de la boca
en su ascenso al cielo.
Somos,
con la promesa de la lluvia liberadora,
la nube que se estruja en el desierto.
Sabemos sacar todo el jugo
que lloran las palabras
letra a letra.
Mis oídos, no se sacian
de esa agua que brota de tu lengua;
soy el pozo de tu ombligo,
el recipiente que recoge
hasta tu último bocado,
el sacrifico inexistente que no duele
para tenerte a mi lado,
en cualquiera de las noches de esta vida.
que pensaran de nosotros las paredes
en que habita nuestra cama;
ese mar, contenido en sus ladrillos
con azules visiones de futuro,
donde sabemos hundirnos lentamente,
donde descubrimos el valor del aire,
de la burbuja, ligera como un sueño,
desprendida de la boca
en su ascenso al cielo.
Somos,
con la promesa de la lluvia liberadora,
la nube que se estruja en el desierto.
Sabemos sacar todo el jugo
que lloran las palabras
letra a letra.
Mis oídos, no se sacian
de esa agua que brota de tu lengua;
soy el pozo de tu ombligo,
el recipiente que recoge
hasta tu último bocado,
el sacrifico inexistente que no duele
para tenerte a mi lado,
en cualquiera de las noches de esta vida.