Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mis sueños vuelan sin parar los dragones,
hay cascadas de oro por doquier,
cazuelas con un poco de arroz y frijoles
y saltamontes cantando al amanecer.
Nubes con dulcísimo sabor a chocolate,
besitos regalados para ricos y pobres,
una juguetería para vernos inocentes, ¡qué disparate!
y un cuento de adultos sinvergüenzones.
No sé cómo hacen los cuerdos para enamorarse
si el amor es una completa locura,
cada beso es como un viaje a quedarse
con los labios ricos que tienen toda cura.
La inocencia se sienta a veranear en la montaña,
un grito se eleva más allá del cielo,
en el infinito hay un quetzal que va a anidar mañana
llevando un ramos de lirios por si me desvelo.
No sé cómo hacen los cuerdos para besarse
si un beso es un regalo para los locos,
cada amor un sueño para ilusionarse
con que el tú y yo, cambie a nosotros.
Te repito que no sé cómo hacen los cuerdos
si te beso y siento una terrible calentura,
quiera Dios que no se borren los recuerdos
del fogón rosado de tu cintura.
hay cascadas de oro por doquier,
cazuelas con un poco de arroz y frijoles
y saltamontes cantando al amanecer.
Nubes con dulcísimo sabor a chocolate,
besitos regalados para ricos y pobres,
una juguetería para vernos inocentes, ¡qué disparate!
y un cuento de adultos sinvergüenzones.
No sé cómo hacen los cuerdos para enamorarse
si el amor es una completa locura,
cada beso es como un viaje a quedarse
con los labios ricos que tienen toda cura.
La inocencia se sienta a veranear en la montaña,
un grito se eleva más allá del cielo,
en el infinito hay un quetzal que va a anidar mañana
llevando un ramos de lirios por si me desvelo.
No sé cómo hacen los cuerdos para besarse
si un beso es un regalo para los locos,
cada amor un sueño para ilusionarse
con que el tú y yo, cambie a nosotros.
Te repito que no sé cómo hacen los cuerdos
si te beso y siento una terrible calentura,
quiera Dios que no se borren los recuerdos
del fogón rosado de tu cintura.