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De como un Neanderthal se cruzó en mi camino

Antares

Poeta adicto al portal


De la última glaciación
se salvó un Neanderthal.
Y por causas del destino,
me lo tuve que cruzar.

Al principio me alegraba
por su toque original.
Pero como el que no quiere la cosa
me llegué a enamorar.

Poco a poco fue creciendo
esta extraña relación.
Me sorprendía: ¡Siempre al acecho!
Por sus manías de cazador.

La gran diversidad de fauna
que en la Tierra encontró,
lo volvía medio loco
convirtiéndose en obsesión.

Ya fueran animales mayores
o menores, ¡qué más da!
Pues su instinto le llevaba
a cazar sin rechazar.

Cansada estaba de ello,
de su forma de actuar.
Ya que como fin de su caza,
buscaba solamente copular.

-¡En el siglo XXI
esto se llama engañar!
Difícilmente entendía
lo que yo le quería explicar.

Como solución al problema
que el Neanderthal me ocasionó,
decidí dejarlo suelto
sin rumbo ni dirección.

Tengan mucho cuidado
y no lo pierdan de vista…
Espero haberles divertido
con esta historia surrealista.
 

De la última glaciación
se salvó un Neanderthal.
Y por causas del destino,
me lo tuve que cruzar.

Al principio me alegraba
por su toque original.
Pero como el que no quiere la cosa
me llegué a enamorar.

Poco a poco fue creciendo
esta extraña relación.
Me sorprendía: ¡Siempre al acecho!
Por sus manías de cazador.

La gran diversidad de fauna
que en la Tierra encontró,
lo volvía medio loco
convirtiéndose en obsesión.

Ya fueran animales mayores
o menores, ¡qué más da!
Pues su instinto le llevaba
a cazar sin rechazar.

Cansada estaba de ello,
de su forma de actuar.
Ya que como fin de su caza,
buscaba solamente copular.

-¡En el siglo XXI
esto se llama engañar!
Difícilmente entendía
lo que yo le quería explicar.

Como solución al problema
que el Neanderthal me ocasionó,
decidí dejarlo suelto
sin rumbo ni dirección.

Tengan mucho cuidado
y no lo pierdan de vista…
Espero haberles divertido
con esta historia surrealista.
No seas tan dura con el felpudo ya que sus deseos son instintivos. Un beso, Antares.
 

De la última glaciación
se salvó un Neanderthal.
Y por causas del destino,
me lo tuve que cruzar.

Al principio me alegraba
por su toque original.
Pero como el que no quiere la cosa
me llegué a enamorar.

Poco a poco fue creciendo
esta extraña relación.
Me sorprendía: ¡Siempre al acecho!
Por sus manías de cazador.

La gran diversidad de fauna
que en la Tierra encontró,
lo volvía medio loco
convirtiéndose en obsesión.

Ya fueran animales mayores
o menores, ¡qué más da!
Pues su instinto le llevaba
a cazar sin rechazar.

Cansada estaba de ello,
de su forma de actuar.
Ya que como fin de su caza,
buscaba solamente copular.

-¡En el siglo XXI
esto se llama engañar!
Difícilmente entendía
lo que yo le quería explicar.

Como solución al problema
que el Neanderthal me ocasionó,
decidí dejarlo suelto
sin rumbo ni dirección.

Tengan mucho cuidado
y no lo pierdan de vista…
Espero haberles divertido
con esta historia surrealista.
No cabe duda que en la secuencia de los momentos ese ser era propiamente instintivo.
aun hoy se debe de poner precaucion pues ese gen primitivo todavia lo soportamos en
el confin de las esencias. Me ha gustado ese surrealismo jocoso pero a la vez marcado entre
exactitudes. felicidades por la obra y saludos de luzyabsenta
 
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