Mr_Mazemaker
Poeta recién llegado
((Título original: Encore; 14/04/2022))
Todavía hay algo de mí que te habita,
Un ombligo de palabras que recuerda
Que mi tacto te moldeó un cuerpo
Como un náufrago que inventa
Un dios de espuma para salvarse;
Que yo fui quien puso en tu aliento el filo
Y el aire entre tus manos,
Que yo fui -por consiguiente-
El bienhechor de mi propia herida,
El bálsamo abnegado a curarnos.
Todavía hay algo de mí que te despuebla,
Un voyeur detrás del vidrio astillado de tu delirio,
Auscultando en la niebla la vergüenza
Con la que preferiste embriagarte;
Un silencio donde tu mente reproduce
La melodía que siempre sonaba en nuestro abrazo,
Una hojarasca de papeles que te dediqué
Para que nos hicieras fuego.
Todavía hay algo de mí que te libera,
Un eufórico terror nocturno hecho del humo
Que hundías en mi boca,
Hecho del frío con que me arropaste
Hasta los huesos.
Hay un barrilete de mi sangre
Que vuelcas y revuelcas por el barro,
Aferrado al cordel de Ariadna que hiciste
A medida de mis lúgubres laberintos.
Todavía hay algo de mí que me retorna
Desde esa ausencia de madrugada de lunes
Con la que ya firmé la paz
Y un poco es mi testaferro.
Tendré que redimirle de tus lacónicos fantasmas
Y acunarle mientras se duerme
Sereno,
Sin soñarte.
Todavía hay algo de mí que te habita,
Un ombligo de palabras que recuerda
Que mi tacto te moldeó un cuerpo
Como un náufrago que inventa
Un dios de espuma para salvarse;
Que yo fui quien puso en tu aliento el filo
Y el aire entre tus manos,
Que yo fui -por consiguiente-
El bienhechor de mi propia herida,
El bálsamo abnegado a curarnos.
Todavía hay algo de mí que te despuebla,
Un voyeur detrás del vidrio astillado de tu delirio,
Auscultando en la niebla la vergüenza
Con la que preferiste embriagarte;
Un silencio donde tu mente reproduce
La melodía que siempre sonaba en nuestro abrazo,
Una hojarasca de papeles que te dediqué
Para que nos hicieras fuego.
Todavía hay algo de mí que te libera,
Un eufórico terror nocturno hecho del humo
Que hundías en mi boca,
Hecho del frío con que me arropaste
Hasta los huesos.
Hay un barrilete de mi sangre
Que vuelcas y revuelcas por el barro,
Aferrado al cordel de Ariadna que hiciste
A medida de mis lúgubres laberintos.
Todavía hay algo de mí que me retorna
Desde esa ausencia de madrugada de lunes
Con la que ya firmé la paz
Y un poco es mi testaferro.
Tendré que redimirle de tus lacónicos fantasmas
Y acunarle mientras se duerme
Sereno,
Sin soñarte.