Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Porque no eres aire, pero eres aire donde se ejecuta
el fuego, combustionan tus células, es tu cuerpo
una madeja de llamaradas, pero no eres lumbre
ahí donde perpetuamente ardes; tu alma debiera ser
un pebetero, un hogar, tres piedras con el hollín
de la noche junto al río, pero no, no conozco tu alma,
sino que la intuyo por desconocida, la amo por sustancia
de ti donde doy con tu borde y encuentro precipicio,
entonces tu alma es como no caer, cayendo siempre;
porque no conozco mi alma, mi alma te reconoce
con mi cuerpo, con mis olas de leudar tu carne
que penetro, la más diáfana oscuridad donde busco
mi aire que no soy, los dinteles de piedra de mi llama,
la abundancia derramada, el lagar, los diez dedos
con que te cuento diez mil veces y siempre eres más,
pero una, inabarcable, hasta donde no termino,
puerta del panteón donde se acaba el deseo,
donde me acabó yo, pero no, porque tú sigues ardiendo
para no apagarme nunca en tu mirada que tropieza
donde siempre caigo, donde te despierto
y me despiertas, donde abro mis ojos con tus párpados,
donde la piel renovada nos amanece muy temprano
Porque no eres aire, pero eres aire donde se ejecuta
el fuego, combustionan tus células, es tu cuerpo
una madeja de llamaradas, pero no eres lumbre
ahí donde perpetuamente ardes; tu alma debiera ser
un pebetero, un hogar, tres piedras con el hollín
de la noche junto al río, pero no, no conozco tu alma,
sino que la intuyo por desconocida, la amo por sustancia
de ti donde doy con tu borde y encuentro precipicio,
entonces tu alma es como no caer, cayendo siempre;
porque no conozco mi alma, mi alma te reconoce
con mi cuerpo, con mis olas de leudar tu carne
que penetro, la más diáfana oscuridad donde busco
mi aire que no soy, los dinteles de piedra de mi llama,
la abundancia derramada, el lagar, los diez dedos
con que te cuento diez mil veces y siempre eres más,
pero una, inabarcable, hasta donde no termino,
puerta del panteón donde se acaba el deseo,
donde me acabó yo, pero no, porque tú sigues ardiendo
para no apagarme nunca en tu mirada que que tropieza
donde yo siempre caigo, donde te despierto
y me despiertas, donde abro mis ojos con tus párpados,
donde la piel renovada nos amanece muy temprano
Apreciado Poeta y Amigo @Pedro Olvera , tribu, después de leer tus últimas publicaciones en el foro de melancólicos, te presentas con este escrito, en que por su sensibilidad afectiva "....otra vez llegas tarde al trabajo". Me ha gustado la forma en que describes lo que no es pero sigue siendo lo que es y ha de ser, aceptando el desconocimiento como tal pero intuyendo lo que aprecias en esencia y te mueve. Siempre es un gusto leer tu Arte del Alma. Muchas Gracias por compartirlo con tu enana que lo aprecia y admira. Recibe mi saludo afectuoso y mis incansables mejores deseos en todo para ti ☘
Porque no eres aire, pero eres aire donde se ejecuta
el fuego, combustionan tus células, es tu cuerpo
una madeja de llamaradas, pero no eres lumbre
ahí donde perpetuamente ardes; tu alma debiera ser
un pebetero, un hogar, tres piedras con el hollín
de la noche junto al río, pero no, no conozco tu alma,
sino que la intuyo por desconocida, la amo por sustancia
de ti donde doy con tu borde y encuentro precipicio,
entonces tu alma es como no caer, cayendo siempre;
porque no conozco mi alma, mi alma te reconoce
con mi cuerpo, con mis olas de leudar tu carne
que penetro, la más diáfana oscuridad donde busco
mi aire que no soy, los dinteles de piedra de mi llama,
la abundancia derramada, el lagar, los diez dedos
con que te cuento diez mil veces y siempre eres más,
pero una, inabarcable, hasta donde no termino,
puerta del panteón donde se acaba el deseo,
donde me acabó yo, pero no, porque tú sigues ardiendo
para no apagarme nunca en tu mirada que que tropieza
donde yo siempre caigo, donde te despierto
y me despiertas, donde abro mis ojos con tus párpados,
donde la piel renovada nos amanece muy temprano
Tu alma como no caer cayendo siempre, el sustento y el hambre, la palabra y el silencio, la luz que precipita su noche por el ojo de la llave, la libertad y el encierro en esa cama, donde el trabajo no falta, donde no existen las horas.
Me encantó tu poema querido amigo.
Un abrazo fraterno para ti.
Porque no eres aire, pero eres aire donde se ejecuta
el fuego, combustionan tus células, es tu cuerpo
una madeja de llamaradas, pero no eres lumbre
ahí donde perpetuamente ardes; tu alma debiera ser
un pebetero, un hogar, tres piedras con el hollín
de la noche junto al río, pero no, no conozco tu alma,
sino que la intuyo por desconocida, la amo por sustancia
de ti donde doy con tu borde y encuentro precipicio,
entonces tu alma es como no caer, cayendo siempre;
porque no conozco mi alma, mi alma te reconoce
con mi cuerpo, con mis olas de leudar tu carne
que penetro, la más diáfana oscuridad donde busco
mi aire que no soy, los dinteles de piedra de mi llama,
la abundancia derramada, el lagar, los diez dedos
con que te cuento diez mil veces y siempre eres más,
pero una, inabarcable, hasta donde no termino,
puerta del panteón donde se acaba el deseo,
donde me acabó yo, pero no, porque tú sigues ardiendo
para no apagarme nunca en tu mirada que tropieza
donde siempre caigo, donde te despierto
y me despiertas, donde abro mis ojos con tus párpados,
donde la piel renovada nos amanece muy temprano
Un maravilloso poema, cuando amamos perdemos noción del tiempo estimado amigo mira que te lo digo yo
nos regalas unos versos en donde podemos suspirar,
ha sido un placer leer tus versos mi respeto en un beso tutti frutti