Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú no estabas.
El viento, dentro y fuera de las olas,
recuerdo de esos aplausos
que obtuvieron nuestros cuerpos
al entrelazarse,
es un ente de mirada salvaje
y dedos sueltos
que amordaza al océano
con un hilo blanco;
caballo desbocado por la lengua,
conocedor de la sed de las montañas
que deshace.
Todo en la orilla
es un montón de recuerdos disgregados,
de momentos álgidos,
de choque de brazos con rodillas,
de dedos incrustados
en los dientes del molusco,
sonidos de ese anhelo
dando vueltas,
apaciguado en el oído,
en ese núcleo donde el sol
se vuelve vela.
Playa de Guincho,
las curvas de tu piel en movimiento
sin descanso,
hacia mi boca que las bebe
aunque tú no estés,
día tras día.