BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Haya aquí
un frío hermético,
un glaciar entre pinares,
una arboleda por examinar.
Haya también monedas
objetos antiguos, obsequios
galácticos, iris tumefactos,
y esas torres donde la vigilia
descubre su cañón dorado.
El espanto de las cumbres,
el desprecio entre hermanos,
las heredades complicadas y tumultuosas,
de ladinos embriones
sobre castas ejemplares.
Haya aquí una reserva forestal,
marismas desatadas, sombrías estepas,
urogallos congénitos, asombrosas
visiones desde el túnel cerrado.
Y un silo de enormes bocas,
de bocas calladas en su esplendor,
de rocíos estertores y blancos níveos dientes.
No huya quien comete belleza,
quien emprende raciones, quien subsiste
en el lago, más bien, ejemplifique
su larga cabellera incendiada. Su insecto
más carnal-.
©
un frío hermético,
un glaciar entre pinares,
una arboleda por examinar.
Haya también monedas
objetos antiguos, obsequios
galácticos, iris tumefactos,
y esas torres donde la vigilia
descubre su cañón dorado.
El espanto de las cumbres,
el desprecio entre hermanos,
las heredades complicadas y tumultuosas,
de ladinos embriones
sobre castas ejemplares.
Haya aquí una reserva forestal,
marismas desatadas, sombrías estepas,
urogallos congénitos, asombrosas
visiones desde el túnel cerrado.
Y un silo de enormes bocas,
de bocas calladas en su esplendor,
de rocíos estertores y blancos níveos dientes.
No huya quien comete belleza,
quien emprende raciones, quien subsiste
en el lago, más bien, ejemplifique
su larga cabellera incendiada. Su insecto
más carnal-.
©