silveriddragon
Poeta adicto al portal
XXX
Pasaron las puertas hasta un espacio semejante a un salón el cual había perdido el techo, se podía ver desde afuera pero no se escuchaba el fragor de la batalla que libraba Thunder.
Ahí Rocío volteó hacía Fremat a abrazarlo con lágrimas en los ojos.
- ¡Sabía que ibas a regresar papá!
Fremat quien cargaba aún a Luka le acarició la cabeza - Me da gusto ver que llegaron al castillo. Aunque Luka, ¿qué le ha pasado?
- Me defendió de un primordial. Y ahora está dentro de ella. Libra una batalla en su interior.
- Rocío.... ¿tú sabes que son los primordiales?
- Si ... - dijo lentamente ella mientras volteó a ver el paso a un salón más grande.
- ¿Y sabías que hay dioses naturales? Antes de llegar aquí me salvó una. Ai no Megami.
- Papá, los dioses naturales eran las fuerzas de la naturaleza y de la humanidad hace muchos años. Fue lo primero que se creo. Son las reglas y los que vigilan que se cumplan.
Fremat comprendió entonces las palabras de Ai no Megami. Las reglas de la naturaleza no podían torcerse.
Dubitativo le preguntó a Rocío - ¿Y los primordiales. qué son?
Rocío le señaló el siguiente salón a Fremat. caminaron hasta ahí. Era un salón bastante amplio con techo y al parecer varias mesas que ahora ya estaban enmohecidas. Le señaló el techo y las paredes.
- Ahí papá. Está la historia de los primordiales.
No somos los primeros. Antes, mucho antes del tiempo que contamos hubo humanos como nosotros. Prosperaron. Hicieron construcciones, crearon tecnología y eran felices.
Uno de ellos se llenó de ambición y quiso acabar con el sufrimiento para siempre. Para conseguirlo decidió que debía romper las leyes de la naturaleza.
Creó una máquina. Un artefacto capaz de detener el paso del tiempo y así el ser humano no podía morir.
Eso atrajo el caos. Lo que hoy conocemos como el caos primordial. El desorden que no termina. La gente desperdiciaba la vida que ahora no terminaba en asuntos que lastimaban a otros. La guerra, el vicio, la destrucción de las mentes y finalmente la locura.
Dios no intervino pues aún creía en esa humanidad. Hasta que el creador del artefacto decidió que podía convertirse a su vez en Dios.
Atrajo las leyes de la naturaleza, los dioses naturales y les robó todo. Menos a una diosa que no le importaba. Ai no Megami.
Convertido en lo que pensaba era Dios se enfrentó a él. Pero en la batalla las reglas fueron torcidas por él mismo. Y eso lo convirtió en el caos primordial. Y quienes lo siguieron son los que ahora llamamos los primordiales.
Solo vagan por esta tierra sin poder morir y solo quieren regresar a casa.---
Rocío terminó su explicación revelando una pintura donde se ve a una niña rezando hacia una montaña.
Fremat estaba estupefacto ante esa revelación. le habían explicado que los primordiales eran como las sirenas de los bosques. Pero ahora comprendía por que tenían tanta ansía. Tenían una sed que no se acaba.
Pasaron las puertas hasta un espacio semejante a un salón el cual había perdido el techo, se podía ver desde afuera pero no se escuchaba el fragor de la batalla que libraba Thunder.
Ahí Rocío volteó hacía Fremat a abrazarlo con lágrimas en los ojos.
- ¡Sabía que ibas a regresar papá!
Fremat quien cargaba aún a Luka le acarició la cabeza - Me da gusto ver que llegaron al castillo. Aunque Luka, ¿qué le ha pasado?
- Me defendió de un primordial. Y ahora está dentro de ella. Libra una batalla en su interior.
- Rocío.... ¿tú sabes que son los primordiales?
- Si ... - dijo lentamente ella mientras volteó a ver el paso a un salón más grande.
- ¿Y sabías que hay dioses naturales? Antes de llegar aquí me salvó una. Ai no Megami.
- Papá, los dioses naturales eran las fuerzas de la naturaleza y de la humanidad hace muchos años. Fue lo primero que se creo. Son las reglas y los que vigilan que se cumplan.
Fremat comprendió entonces las palabras de Ai no Megami. Las reglas de la naturaleza no podían torcerse.
Dubitativo le preguntó a Rocío - ¿Y los primordiales. qué son?
Rocío le señaló el siguiente salón a Fremat. caminaron hasta ahí. Era un salón bastante amplio con techo y al parecer varias mesas que ahora ya estaban enmohecidas. Le señaló el techo y las paredes.
- Ahí papá. Está la historia de los primordiales.
No somos los primeros. Antes, mucho antes del tiempo que contamos hubo humanos como nosotros. Prosperaron. Hicieron construcciones, crearon tecnología y eran felices.
Uno de ellos se llenó de ambición y quiso acabar con el sufrimiento para siempre. Para conseguirlo decidió que debía romper las leyes de la naturaleza.
Creó una máquina. Un artefacto capaz de detener el paso del tiempo y así el ser humano no podía morir.
Eso atrajo el caos. Lo que hoy conocemos como el caos primordial. El desorden que no termina. La gente desperdiciaba la vida que ahora no terminaba en asuntos que lastimaban a otros. La guerra, el vicio, la destrucción de las mentes y finalmente la locura.
Dios no intervino pues aún creía en esa humanidad. Hasta que el creador del artefacto decidió que podía convertirse a su vez en Dios.
Atrajo las leyes de la naturaleza, los dioses naturales y les robó todo. Menos a una diosa que no le importaba. Ai no Megami.
Convertido en lo que pensaba era Dios se enfrentó a él. Pero en la batalla las reglas fueron torcidas por él mismo. Y eso lo convirtió en el caos primordial. Y quienes lo siguieron son los que ahora llamamos los primordiales.
Solo vagan por esta tierra sin poder morir y solo quieren regresar a casa.---
Rocío terminó su explicación revelando una pintura donde se ve a una niña rezando hacia una montaña.
Fremat estaba estupefacto ante esa revelación. le habían explicado que los primordiales eran como las sirenas de los bosques. Pero ahora comprendía por que tenían tanta ansía. Tenían una sed que no se acaba.