Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Se me parte la vida en fracciones de muerte.
Mi interno está en harapos, me siento desgarrada
por el viento de parcas que forman remolinos
en medio de mi pueblo acuchillando ojos.
Con la risa estentórea, impunidad de trueno,
ejerce la matanza en esos cuerpos cálidos
y viola a las mujeres, a los niños tortura
y nadie lo detiene en su ola brutal.
¡Ay las madres que lloran las muertes de sus hijas!
¡Ay los niños trillados por ambición proterva!
¡Ay la angustia, el horror, el Jesús en la boca!
Es que ha abierto el infierno su boca en ciudad Juárez
y se traga a los míos con su gula estridente.
No vale policía, ni ejército, ni Dios.
Mi interno está en harapos, me siento desgarrada
por el viento de parcas que forman remolinos
en medio de mi pueblo acuchillando ojos.
Con la risa estentórea, impunidad de trueno,
ejerce la matanza en esos cuerpos cálidos
y viola a las mujeres, a los niños tortura
y nadie lo detiene en su ola brutal.
¡Ay las madres que lloran las muertes de sus hijas!
¡Ay los niños trillados por ambición proterva!
¡Ay la angustia, el horror, el Jesús en la boca!
Es que ha abierto el infierno su boca en ciudad Juárez
y se traga a los míos con su gula estridente.
No vale policía, ni ejército, ni Dios.