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Noche

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Se enciende la noche
en las farolas de hierro,
negras y altivas.

Hay luz de escaparates
que ofrecen su mercancía:
libros hermosos,
con colores llamativos,
vistosos cachivaches,
juguetes varios.
Los niños acercan sus caras
a los cristales, prendados
de tanta espectacular belleza.

Algunas ventanas
dejan escapar la luz
amarillenta de la habitación,
que se derrama
sobre la calle en un haz,
que se desmenuza
en partículas suaves.

Una estrella fugaz
atraviesa el cielo,
fulgurando un instante
para perderse en el horizonte.
La luna creciente,
apenas una muesca
en el firmamento,
sonríe pálida.

El auto nuevo
del forastero,
derrama su chorro brillante
sobre el camino.

Miro a lo alto:
una constelación
dibuja una senda.
Me siento peregrino
en esta tierra.
 
Última edición:
Se enciende la noche
en las farolas de hierro,
negras y altivas.

Hay luz de escaparates
que ofrecen su mercancía:
libros hermosos,
con colores llamativos,
vistosos cachivaches,
juguetes varios.
Los niños acercan sus caras
a los cristales, prendados
de tanta espectacular belleza.

Algunas ventanas
dejan escapar la luz
amarillenta de la habitación,
que se derrama
sobre la calle en un haz,
que se desmenuza
en partículas suaves.

Una estrella fugaz
atraviesa el cielo,
fulgurando un instante
para perderse en el horizonte.
La luna creciente,
apenas una muesca
en el firmamento,
sonríe pálida.

El auto nuevo
del forastero,
derrama su chorro brillante
sobre el camino.

Miro a lo alto:
una constelación
dibuja una senda.
Me siento peregrino
en esta tierra.

Así como soles y lluvias son solo estados de ánimos, el día y la noche también.
El día tiene el encanto de la claridad, de la fortaleza que brinda el sol, pero las noches poseen ese misterio que merece un poema tan sereno y cadencioso como el tuyo.
En este caso nuevamente la observación descriptiva que va más allá y encuentra la magia de las cosas.
El lector da un paseo a tu lado, donde tu mirada nocturna y poética va descubriendo ese reino de calles y de luna.
Muy bello, como siempre, amigo.
Un abrazo con admiración.
 
Así como soles y lluvias son solo estados de ánimos, el día y la noche también.
El día tiene el encanto de la claridad, de la fortaleza que brinda el sol, pero las noches poseen ese misterio que merece un poema tan sereno y cadencioso como el tuyo.
En este caso nuevamente la observación descriptiva que va más allá y encuentra la magia de las cosas.
El lector da un paseo a tu lado, donde tu mirada nocturna y poética va descubriendo ese reino de calles y de luna.
Muy bello, como siempre, amigo.
Un abrazo con admiración.
Así es la noche por aquí, Cecy, en este tiempo de verano. Casi si darte cuenta, comienzan a lucir las farolas y las fachadas de las casas abren sus ojos de luz iluminando las ventanas. Pasan los coches, calmos, derramando luz por la calzada y en el cielo las estrellas se van encendiendo, tachonando de plata la negrura del firmamento. Y uno se siente pequeño ante ello y quiere captarlo y contarlo todo, lo que, evidentemente, no puede y quedan así unos versos que agradecen tu visita, tu cariño y especialmente, tus palabras sabias que ennoblecen el poema. Un gran abrazo y mi admiración y agradecimiento.
 
Última edición:
Se enciende la noche
en las farolas de hierro,
negras y altivas.

Hay luz de escaparates
que ofrecen su mercancía:
libros hermosos,
con colores llamativos,
vistosos cachivaches,
juguetes varios.
Los niños acercan sus caras
a los cristales, prendados
de tanta espectacular belleza.

Algunas ventanas
dejan escapar la luz
amarillenta de la habitación,
que se derrama
sobre la calle en un haz,
que se desmenuza
en partículas suaves.

Una estrella fugaz
atraviesa el cielo,
fulgurando un instante
para perderse en el horizonte.
La luna creciente,
apenas una muesca
en el firmamento,
sonríe pálida.

El auto nuevo
del forastero,
derrama su chorro brillante
sobre el camino.

Miro a lo alto:
una constelación
dibuja una senda.
Me siento peregrino
en esta tierra.
Así es mi querido Luís, al contemplar el cielo y su inmensidad de noche y ver lucir miles de millones de estrellas, de galaxias y constelaciones nos sentimos aves de paso que al final volaremos hasta allí a lo más alto para formar parte de su conjunto y ser una motita que se integra en ese océano estelar...ayyy cuánto misterio encierra la noche, descubrirlo nos lleva la vida entera, pero mientras tanto disfrutamos de la iluminación y energía que nos aporta su pálido reflejo en todo cuanto nos rodea, esa luz conforme nos vayamos acercando a ella en nuestro breve paso se irá haciendo más intensa y nos hará sentir peregrinos en esta tierra.
Encantada de reflexionar a la luz de tus bellas letras mi querido y admirado amigo, muchos besos para ti colmados de cariño..... muáááacksssssss
 
Se enciende la noche
en las farolas de hierro,
negras y altivas.

Hay luz de escaparates
que ofrecen su mercancía:
libros hermosos,
con colores llamativos,
vistosos cachivaches,
juguetes varios.
Los niños acercan sus caras
a los cristales, prendados
de tanta espectacular belleza.

Algunas ventanas
dejan escapar la luz
amarillenta de la habitación,
que se derrama
sobre la calle en un haz,
que se desmenuza
en partículas suaves.

Una estrella fugaz
atraviesa el cielo,
fulgurando un instante
para perderse en el horizonte.
La luna creciente,
apenas una muesca
en el firmamento,
sonríe pálida.

El auto nuevo
del forastero,
derrama su chorro brillante
sobre el camino.

Miro a lo alto:
una constelación
dibuja una senda.
Me siento peregrino
en esta tierra.
Que bonita inspiración, me atrae enormemente todo lo que se relaciona con el cosmos, y sí, los humanos somos tan sólo un puntito en la gran galaxia/universo. Es agradable leerle poeta una vez más, un saludo literario ,que nunca falte esa hermosa creatividad, un abrazo y un excelente día poeta
 
Así es mi querido Luís, al contemplar el cielo y su inmensidad de noche y ver lucir miles de millones de estrellas, de galaxias y constelaciones nos sentimos aves de paso que al final volaremos hasta allí a lo más alto para formar parte de su conjunto y ser una motita que se integra en ese océano estelar...ayyy cuánto misterio encierra la noche, descubrirlo nos lleva la vida entera, pero mientras tanto disfrutamos de la iluminación y energía que nos aporta su pálido reflejo en todo cuanto nos rodea, esa luz conforme nos vayamos acercando a ella en nuestro breve paso se irá haciendo más intensa y nos hará sentir peregrinos en esta tierra.
Encantada de reflexionar a la luz de tus bellas letras mi querido y admirado amigo, muchos besos para ti colmados de cariño..... muáááacksssssss
El cielo, especialmente el cielo de la noche, nos da la medida de nuestra pequeñez. A veces nos sentimos el ombligo del universo, pero nuestra pequeñez es palpable.
A mí, la noche me supone un cambio especial. Palpamos la presencia de las estrellas, de las constelaciones...
Cuando era joven solía ir en los veranos a Picos de Europa. Sus noches, sin contaminación lumínica se cuajan de estrellas, de un modo que en las ciudades nunca puedes ver. Y es asombroso el espectáculo que se abre a los ojos...
Pero me he ido por los cerros de Úbeda y lo que quería era agradecerte tus pabrss, muy acertadas y muy cariñosas. Siempre es un lujo contar con lectoras como tú.
Un abrazo enorme y muchos, muchos besos.
 
Que bonita inspiración, me atrae enormemente todo lo que se relaciona con el cosmos, y sí, los humanos somos tan sólo un puntito en la gran galaxia/universo. Es agradable leerle poeta una vez más, un saludo literario ,que nunca falte esa hermosa creatividad, un abrazo y un excelente día poeta
Somos un puntito frente al cosmos y sin embargo el cosmos tiene que agradecer nos nuestra admiración, porque le damos dimensión y lo convertimos en deseo y pensamiento.
Gracias por acercarte a esta noche, de luces variopintas que no disminuyen la oscuridad.
Un saludo cordial y mis mejores deseos para estos días.
 
El cielo, especialmente el cielo de la noche, nos da la medida de nuestra pequeñez. A veces nos sentimos el ombligo del universo, pero nuestra pequeñez es palpable.
A mí, la noche me supone un cambio especial. Palpamos la presencia de las estrellas, de las constelaciones...
Cuando era joven solía ir en los veranos a Picos de Europa. Sus noches, sin contaminación lumínica se cuajan de estrellas, de un modo que en las ciudades nunca puedes ver. Y es asombroso el espectáculo que se abre a los ojos...
Pero me he ido por los cerros de Úbeda y lo que quería era agradecerte tus pabrss, muy acertadas y muy cariñosas. Siempre es un lujo contar con lectoras como tú.
Un abrazo enorme y muchos, muchos besos.
Me encanta que te vayas por los cerros de Úbeda porque fluyen tus palabras con belleza, profundidad y fantasía, así es querido amigo, la noche y sus luces estelares nos brindan la posibilidad de que leamos en su pergamino de astros la belleza y música que convierte a la vida en un milagro manifiesto....muááácksssss
 
Me encanta que te vayas por los cerros de Úbeda porque fluyen tus palabras con belleza, profundidad y fantasía, así es querido amigo, la noche y sus luces estelares nos brindan la posibilidad de que leamos en su pergamino de astros la belleza y música que convierte a la vida en un milagro manifiesto....muááácksssss
Isabel, los mayores como yo, tenemos mucha costumbre de mirar hacia atrás y divagar co lo que había y comparar con el ahora. No siempre el ahora sale victorioso.
Te agradezco tus palabras y te envío un gran abrazo y mi admiración profunda.
 
El cielo, especialmente el cielo de la noche, nos da la medida de nuestra pequeñez. A veces nos sentimos el ombligo del universo, pero nuestra pequeñez es palpable.
A mí, la noche me supone un cambio especial. Palpamos la presencia de las estrellas, de las constelaciones...
Cuando era joven solía ir en los veranos a Picos de Europa. Sus noches, sin contaminación lumínica se cuajan de estrellas, de un modo que en las ciudades nunca puedes ver. Y es asombroso el espectáculo que se abre a los ojos...
Pero me he ido por los cerros de Úbeda y lo que quería era agradecerte tus pabrss, muy acertadas y muy cariñosas. Siempre es un lujo contar con lectoras como tú.
Un abrazo enorme y muchos, muchos besos.
Tu corazón siempre es y será eternamente joven mi querido y admirado poeta...muááácksssss
 
No todos se detienen, ni se percatan de la belleza de la noche a medida que avanza, los cambios de tonos, la intensificación del brillo de las estrellas. El cielo nocturno es hipnotizante y su infinitud nos dice cuan insignificante somos y a su vez que somos parte de un todo inimaginable.
Tu poema nos lleva en un plácido y placentero viaje con un bello lirismo.
Siempre es un placer leer tus obras, un gran abrazo y Feliz 2025.
 
Se enciende la noche
en las farolas de hierro,
negras y altivas.

Hay luz de escaparates
que ofrecen su mercancía:
libros hermosos,
con colores llamativos,
vistosos cachivaches,
juguetes varios.
Los niños acercan sus caras
a los cristales, prendados
de tanta espectacular belleza.

Algunas ventanas
dejan escapar la luz
amarillenta de la habitación,
que se derrama
sobre la calle en un haz,
que se desmenuza
en partículas suaves.

Una estrella fugaz
atraviesa el cielo,
fulgurando un instante
para perderse en el horizonte.
La luna creciente,
apenas una muesca
en el firmamento,
sonríe pálida.

El auto nuevo
del forastero,
derrama su chorro brillante
sobre el camino.

Miro a lo alto:
una constelación
dibuja una senda.
Me siento peregrino
en esta tierra.
Una bella e inspiradora poesía.
Sobre todo, a altas horas de la noche, la musa nos visita.

Saludos
 
No todos se detienen, ni se percatan de la belleza de la noche a medida que avanza, los cambios de tonos, la intensificación del brillo de las estrellas. El cielo nocturno es hipnotizante y su infinitud nos dice cuan insignificante somos y a su vez que somos parte de un todo inimaginable.
Tu poema nos lleva en un plácido y placentero viaje con un bello lirismo.
Siempre es un placer leer tus obras, un gran abrazo y Feliz 2025.
Los años, Laly, de han dado un punto de reposo y algo de sensatez. Intento ir por el mundo con los ojos abiertos y disfrutar lo que ese mundo me ofrece en todas y cada una de las horas del día. Así la noche se vuelve espléndida en el vértigo de su inmensidad oscura. Y cada luz es un regalo, una ilusión, una vida que persiste, un existir que como un hermoso don nos viste cada día de nuestra existencia.
Gracias por acercarte con tus ojos claros y limpios a estas letras y dejar tu huella.
Un fuerte abrazo y muy feliz año nuevo.
 

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