Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando leí el título pensé en encontrarme otro tipo de locura y me sorprendieron tus pasionales versos y aquel eco que les da frescura. Así da gusto rallar la papa, querido Sergio.
Nunca pienso en rozar tu piel (mentira)
ni en su perfume cándido (también)
Inocente es tu voz (así conspira)
A un paso está mi infierno (de tu Edén)
Mi aliento se entrecorta (te suspira)
Cautivo está tu nombre (en cada sien)
Mi ceguera es total (y aún te mira)
Tarde o temprano lo sabrás (¿recién?)
Parezco enredadera (cuando trepo)
Mis malas cuentas ruegan (tus balances)
Sigo tus directrices (y discrepo)
De ardides poco sé (tampoco trances)
Tu imagen vista al frente (de mi cepo)
Aguarda mi vacío (a que te lances)