El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Imagen tomada de internet
Si tú me das la mano
haremos que la vida no se pare;
un gesto, nada más, basta a las aves
dormidas para alzar su vuelo innato.
Yo sé que, a veces, pesa hasta el cansancio,
que vemos en la nada nuestro arranque,
que el tiempo, paredón, frena al coraje
con golpes de fracaso
que aún se pueden ver en sus cristales.
Mas no se hizo el confín para ser páramo,
los ojos del desierto son instantes,
¡cegarlos con arena, dar el salto!,
¡que el alba de la muda nos desarme!
Hagamos que la vida alcance tramos
desnudos, ¡que lo igual se haga probable!
Si tú me das la mano,
si yo te doy la mía de alas frágiles,
seremos como pájaros
planeando sobre nuevas libertades.
Por todas esas mujeres que están ahí para las otras, brindando su tiempo y apoyo cuando las demás lo necesitan y siempre con la confianza de alcanzar, en unión, un futuro mejor, un futuro de igualdad donde salir todos ganando.
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