fabiolaselene
Poeta que considera el portal su segunda casa
La bestia
No podía salir a jugar, estaba castigada y con las manos en cruz, detrás del cristal de la ventana,
La hiena la obligó a mentir y ella, sin maldad, se negó.
Como animal de carroña, la echo a los buitres, sin antes marcarla, su zarpa, con sus dientes, en la cara. Sangrando, acudieron los buitres a devorarla.
Con gritos de dolor, suplicaba clemencia. Cerro los ojos, noto como la abraza una mano amiga.
Entonces los abrió y con una sonrisa, su madre la despertaba. Se había quedado dormida, viendo una película de terror, en la tele.
Se abrazó a ella y la dijo; ¡Eres la mejor mamá del mundo!.
Techuaym (mío)
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