Norainu
Poeta fiel al portal
Otro Gólem para un Ateo.
Ante la amenaza que se cernía.
Vino un sueño en el que se ordenaba construir un ser artificial.
Mi sombra a la orilla del río,
dibujando en el barro un hombre tumbado,
sin nombre ni rostro.
Dejé caer parte de mi sangre entre la mugre y el fango.
Caminé siete veces a su alrededor mientras recitaba cánticos.
La figura se encendió como si estubiera ardiendo
y lloré amargamente junto al hombre tendido,
creyendo en su aliento de vida.
De pié el monstruo a mi lado.
Quedó constituido el hombre como alma viviente.
Un espejo que se movería a mi lado.
Mi Gólem.
Ante la amenaza que se cernía.
Vino un sueño en el que se ordenaba construir un ser artificial.
Mi sombra a la orilla del río,
dibujando en el barro un hombre tumbado,
sin nombre ni rostro.
Dejé caer parte de mi sangre entre la mugre y el fango.
Caminé siete veces a su alrededor mientras recitaba cánticos.
La figura se encendió como si estubiera ardiendo
y lloré amargamente junto al hombre tendido,
creyendo en su aliento de vida.
De pié el monstruo a mi lado.
Quedó constituido el hombre como alma viviente.
Un espejo que se movería a mi lado.
Mi Gólem.
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