Laidia
Poeta fiel al portal
Tu, ahí tumbada, vestida de inocencia,
yo me acrecaba poco a poco,
con manos traicioneras.
Tus labios besaron los mios,
y mis manos te despojaban de tus ropas.
Tu, tan tímida como pura,
me distes juego a aquello que no conocías.
Y yo, tan listo como pude,
iba haciendote creer que te respetaba.
Mis manos acariciaban tu cuello,
y poco a poco
se iban deslizando hacia tu pecho.
Mis labios ampezaron a recorrer cada parte de tu cuerpo,
mientras que tu tan solo ibas pidiendo un te quiero.
Yo, buscaba tus senos para empañarlos con los mios,
pero tu de nuevo pronunciabas un te quiero.
Lentamente y depacio te estrechaba contra mi,
y tan solo eso te hacia feliz.
Mas tarde me despedi y no quise saber de ti.
yo me acrecaba poco a poco,
con manos traicioneras.
Tus labios besaron los mios,
y mis manos te despojaban de tus ropas.
Tu, tan tímida como pura,
me distes juego a aquello que no conocías.
Y yo, tan listo como pude,
iba haciendote creer que te respetaba.
Mis manos acariciaban tu cuello,
y poco a poco
se iban deslizando hacia tu pecho.
Mis labios ampezaron a recorrer cada parte de tu cuerpo,
mientras que tu tan solo ibas pidiendo un te quiero.
Yo, buscaba tus senos para empañarlos con los mios,
pero tu de nuevo pronunciabas un te quiero.
Lentamente y depacio te estrechaba contra mi,
y tan solo eso te hacia feliz.
Mas tarde me despedi y no quise saber de ti.