José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un baño de luz.
es la fiesta del cuerpo
que juega con el vapor.
La ventana empañada de las cosas
dibuja siluetas en el aire
con la libertad del vapor.
Nutren la mirada
los hilos de la luz
Mientras transcurre el día,
estoy pariendo
la manera,
la caricia,
la tempestad
y la calma.
El oasis del sueño
suele parecer reparador.
Siempre limpio,
inmaculado,
limpio de nubes,
con la gracia de la sabiduría…
¡Es un engaño!
Quien la concibe ahí,
hija de la claridad,
engendra telarañas.
Estoy pariendo
la caricia de la mirada
que sacude su cabellera
que espolvorea la nieve
y queda suspendida.
Suspendida con su halo natural
en las superficies de todas las cosas.
El hielo, la nieve real,
el blanco suspendido
es avalancha de luz.
Estoy pariendo la realidad
en las caricias de la luz.
es la fiesta del cuerpo
que juega con el vapor.
La ventana empañada de las cosas
dibuja siluetas en el aire
con la libertad del vapor.
Nutren la mirada
los hilos de la luz
Mientras transcurre el día,
estoy pariendo
la manera,
la caricia,
la tempestad
y la calma.
El oasis del sueño
suele parecer reparador.
Siempre limpio,
inmaculado,
limpio de nubes,
con la gracia de la sabiduría…
¡Es un engaño!
Quien la concibe ahí,
hija de la claridad,
engendra telarañas.
Estoy pariendo
la caricia de la mirada
que sacude su cabellera
que espolvorea la nieve
y queda suspendida.
Suspendida con su halo natural
en las superficies de todas las cosas.
El hielo, la nieve real,
el blanco suspendido
es avalancha de luz.
Estoy pariendo la realidad
en las caricias de la luz.