Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Una vela desesperada es como un iceberg,
hundida en las profundidades.
Dime qué puede hacer ese fuego entre tus labios.
Sujeto los traumas, y ellos se ocultan
en el futuro.
En qué consiste el cuándo.
Quizá el tiempo degollado muera matando.
O el último aliento no acabe con mi vida.
Y haya sido desde eras inmemoriales.
Mis conductas están en reformas.
Dependen de las sobras.
Pero un cambio de sentido
no es lo mismo que madurar.
Los frutos que caen se rifan
su porción terrenal.
Y un paraíso mental es un lugar para la vida.
Las quimeras se vuelven transparentes,
alcanzan otro nivel.
Escapan a la contemplación.
Mis espejismos
se pierden en el desierto.
Me sé el camino para llegar al amor.
Y tú, y tú.
Nunca pido nada, me quedo con el molde.
Describo como puedo el holocausto.
Palabras y palabras recatadas,
pido una mente limitada como rescate,
lo que no digo no es digno de mención,
no estoy seguro de haber visto
la decadencia,
los informativos lo calan a la primera.
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