• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Bajo el haz de la luna yo te amé

Ákate

Poeta recién llegado
Bajo la luz de la luna


Allí nos veíamos los dos,
rozando el firmamento con nuestras manos.
La ligera luz plateada de la luna
alumbraban tus preciosas facciones
y nos mostraba un largo camino
que mostraba una bella historia.
El tiempo no existía, tampoco lo
hacia el mundo, una desconexión total
que nos transportaba a un campo elíseo.
Una preciosa voz me sacó de mi trance
y vi enfrente mía unos bellos labios que se
cruzaban con delicadeza con los míos.


En mi bolsillo se encontraba el ruiseñor,
tan pesado y molesto como siempre,
mordía los dedos de mis manos
sin dejarme acariciar tu belleza
con tranquilidad, me susurraba y
se burlaba pero en ese momento el
gato estaba muy débil para luchar.


Por un instante me dejé camelar por el canto del pájaro,
y no estabas allí y yo tampoco estaba ahí
y un zumbido molestaba mis oídos y la
luna desapareció por completo.
Oscuridad primigenia,
mi ceguera no me permitía ver nada,
no pude ver tus bellos ojos,
no pude despedirme de tus labios
y comencé a olvidar tu voz.
El calor que tanto me arropaba
desapareció, se olvidó de mí
mientras el vacío arropaba mi ser.


Y en ese instante el felino cazador despertó,
comenzó a buscar a aquel ruiseñor en la noche sempiterna
mientras sufría de un zumbido en mi cabeza
que provenía de un eco silencioso.


Nunca fui un ser perfecto, y
la voz burlona de mi conciencia
siempre me lo recordó.
Mi vista siempre vio fallos
que me hacían dudar de
mi capacidad para amarte y hacerte sentir.
El ruiseñor sigue burlándose de mí
pero el gato mantiene la intención pura de cazarle
mientras los dos seguimos recorriendo este camino
áspero y escarpado iluminado por la luna
mientras solo puedo decirte lo mucho que te quiero.
 
Bajo la luz de la luna


Allí nos veíamos los dos,
rozando el firmamento con nuestras manos.
La ligera luz plateada de la luna
alumbraban tus preciosas facciones
y nos mostraba un largo camino
que mostraba una bella historia.
El tiempo no existía, tampoco lo
hacia el mundo, una desconexión total
que nos transportaba a un campo elíseo.
Una preciosa voz me sacó de mi trance
y vi enfrente mía unos bellos labios que se
cruzaban con delicadeza con los míos.


En mi bolsillo se encontraba el ruiseñor,
tan pesado y molesto como siempre,
mordía los dedos de mis manos
sin dejarme acariciar tu belleza
con tranquilidad, me susurraba y
se burlaba pero en ese momento el
gato estaba muy débil para luchar.


Por un instante me dejé camelar por el canto del pájaro,
y no estabas allí y yo tampoco estaba ahí
y un zumbido molestaba mis oídos y la
luna desapareció por completo.
Oscuridad primigenia,
mi ceguera no me permitía ver nada,
no pude ver tus bellos ojos,
no pude despedirme de tus labios
y comencé a olvidar tu voz.
El calor que tanto me arropaba
desapareció, se olvidó de mí
mientras el vacío arropaba mi ser.


Y en ese instante el felino cazador despertó,
comenzó a buscar a aquel ruiseñor en la noche sempiterna
mientras sufría de un zumbido en mi cabeza
que provenía de un eco silencioso.


Nunca fui un ser perfecto, y
la voz burlona de mi conciencia
siempre me lo recordó.
Mi vista siempre vio fallos
que me hacían dudar de
mi capacidad para amarte y hacerte sentir.
El ruiseñor sigue burlándose de mí
pero el gato mantiene la intención pura de cazarle
mientras los dos seguimos recorriendo este camino
áspero y escarpado iluminado por la luna
mientras solo puedo decirte lo mucho que te quiero.
La luna y sus efectos viscerales.
Un saludo, Ákate.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba