El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Quiero que seas mi flor de cactus
Entre todas estas espinas que tiene la vida.
Que se clavan en la pupila,
Y me llevan ciego a un rumbo que no quiero.
Que se me clavan en la planta y ya voy rengueando.
Que no me dejan, ya,
ni un rincón sano.
Voy a darte en los pétalos,
un beso cada mañana.
Un beso doloroso al inicio de cada día en el desierto.
Me sangrarán los labios,
Con las gotas te haré un opaco collar de sacrificios.
Que es todo mi tesoro,
Mi flor amiga que no floreces.
Te sigo buscando a tientas entre la tierra agrietada.
En cada plaza,
en cada esquina.
Pero detrás de todas las espinas,
Hay sólo más dolor y más espinas.
Te busco entre la arena que se escurre,
Como tiempo en el desierto de los días
Que se hace un embudo.
Que nos traga sin decirnos despedidas.
Tampoco habrá una queja de estos labios que sangrando van ciegos a buscarte,
Mi flor perdida.
(a Cecilia)
Entre todas estas espinas que tiene la vida.
Que se clavan en la pupila,
Y me llevan ciego a un rumbo que no quiero.
Que se me clavan en la planta y ya voy rengueando.
Que no me dejan, ya,
ni un rincón sano.
Voy a darte en los pétalos,
un beso cada mañana.
Un beso doloroso al inicio de cada día en el desierto.
Me sangrarán los labios,
Con las gotas te haré un opaco collar de sacrificios.
Que es todo mi tesoro,
Mi flor amiga que no floreces.
Te sigo buscando a tientas entre la tierra agrietada.
En cada plaza,
en cada esquina.
Pero detrás de todas las espinas,
Hay sólo más dolor y más espinas.
Te busco entre la arena que se escurre,
Como tiempo en el desierto de los días
Que se hace un embudo.
Que nos traga sin decirnos despedidas.
Tampoco habrá una queja de estos labios que sangrando van ciegos a buscarte,
Mi flor perdida.
(a Cecilia)