Daniel Borrell
Poeta asiduo al portal
Sus besos poseen, la delicadeza
del primer pimpollo en primavera,
la inquietud que deja una caricia
y la pasión que exhibe un huracán.
Mariposas en vuelo por los labios,
te atrapan como un océano en calma
y un flujo incontenible de sensaciones
te sumerge en el piélago de su alma.
Sus besos son cráteres sobre la luna,
valles plasmando dulzura en su palidez,
la memoria imborrable que va tallando
su néctar en lo más abismal del corazón.
Son millones de promesas silenciosas
vertidas en los versos de una poesía,
donde no existen letras de utopía,
pues son tangibles besos de mujer.
del primer pimpollo en primavera,
la inquietud que deja una caricia
y la pasión que exhibe un huracán.
Mariposas en vuelo por los labios,
te atrapan como un océano en calma
y un flujo incontenible de sensaciones
te sumerge en el piélago de su alma.
Sus besos son cráteres sobre la luna,
valles plasmando dulzura en su palidez,
la memoria imborrable que va tallando
su néctar en lo más abismal del corazón.
Son millones de promesas silenciosas
vertidas en los versos de una poesía,
donde no existen letras de utopía,
pues son tangibles besos de mujer.
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