Algo

Marina Bosco

Poeta recién llegado
algo se me atraganta
tal vez sea un grito
largo como las horas de la noche
o una añoranza
lánguida como la sombra de Madame Chauchat

llevo aquí dentro
mi propia muerte
haciéndose un nudo

apenas dicen nada los rescoldos del incendio
él muere y yo sigo sin decir nada que merezca la pena

me callo
y callándome
tal vez
este murmullo que duerme bajo las cenizas
se apague

me callo y cuento los pasos que doy
entre mi cama y la ventana
para no escuchar el eco de las vidas

sumida en este enorme silencio
escuchando mi respiración
sabiendo que en las palabras está la mentira
que plegaria es símil de subordinación
que todas las noches duran
lo que dura el alarido de un imbécil

soy un pez agonizando en la garganta de una garza

veo la soledad extendiéndose por el suelo como un charco de sangre
no hay puerta que la contenga
ni compañía que la aplaque

percibo la soledad de los otros y la mía
todos como camellos chupando terrones de sal en el desierto
aplastando la poca hierba que crece
en las riberas de los charcas de agua salina

no me arropa la vida mucho más que la pálida e
inmaculada llama del fondo de un burdel.
 
algo se me atraganta
tal vez sea un grito
largo como las horas de la noche
o una añoranza
lánguida como la sombra de Madame Chauchat

llevo aquí dentro
mi propia muerte
haciéndose un nudo

apenas dicen nada los rescoldos del incendio
él muere y yo sigo sin decir nada que merezca la pena

me callo
y callándome
tal vez
este murmullo que duerme bajo las cenizas
se apague

me callo y cuento los pasos que doy
entre mi cama y la ventana
para no escuchar el eco de las vidas

sumida en este enorme silencio
escuchando mi respiración
sabiendo que en las palabras está la mentira
que plegaria es símil de subordinación
que todas las noches duran
lo que dura el alarido de un imbécil

soy un pez agonizando en la garganta de una garza

veo la soledad extendiéndose por el suelo como un charco de sangre
no hay puerta que la contenga
ni compañía que la aplaque

percibo la soledad de los otros y la mía
todos como camellos chupando terrones de sal en el desierto
aplastando la poca hierba que crece
en las riberas de los charcas de agua salina

no me arropa la vida mucho más que la pálida e
inmaculada llama del fondo de un burdel.

Marina, no tengo palabras para decir lo que tu poema me ha hecho sentir. Lo he sentido mio, esa soledad apoderándose de todo, esa sumisión en el ostracismo, esa fobia a la alegría social, ese grito de no puedo más, esos paseos nerviosos como un chimpancé en su jaula, ida y vuelta, como en un bucle.

En fin, buenísima descripción de una tristeza vital y una angustia hasta este mismo momento indescriptible.

Un abrazo, mis estrellas y mi llamamiento al jurado para que pose sus ojos en este poemal
 
Marina, no tengo palabras para decir lo que tu poema me ha hecho sentir. Lo he sentido mio, esa soledad apoderándose de todo, esa sumisión en el ostracismo, esa fobia a la alegría social, ese grito de no puedo más, esos paseos nerviosos como un chimpancé en su jaula, ida y vuelta, como en un bucle.

En fin, buenísima descripción de una tristeza vital y una angustia hasta este mismo momento indescriptible.

Un abrazo, mis estrellas y mi llamamiento al jurado para que pose sus ojos en este poemal

Querida Maite,gracias por tu cercanía en mis versos y por tan bellas y animosas palabras que me dedicas. Me alegro que te gustara algo tan triste..
Un beso muy fuerte
 
Mariana gran escrito de forma magna. me encanto poder llegar a tus puertas y leer del jardin de tus versos. mis respetos desde aqui Jess
 

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