Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue una víspera de día de Reyes
cuando párvulos éramos los dos
que la rosa muy apenas en botón
de tus labios, un beso dulce y leve,
a manera de cálido presente,
con mejillas bruñidas de arrebol,
me obsequiara con algo de temor
como fruta prohibida que se muerde.
Aún niños la vida decidió
llevarnos por senderos diferentes.
Muchas vísperas de Reyes, hasta hoy,
han pasado y de nuevo vuelvo a verte:
y pese a que un anillo miré yo
en tu mano brillar, quizás, por siempre;
comprendiste, no obstante, con rubor,
que había entre nosotros un pendiente
y envuelto en tu vestido azul celeste
el regalo pospuesto a mi pasión
¡durante tantas vísperas de Reyes!
me das, hoy, con aquel mismo arrebol
del beso, cuando párvulos los dos.
Seis de enero, en la piel nos amanece.
cuando párvulos éramos los dos
que la rosa muy apenas en botón
de tus labios, un beso dulce y leve,
a manera de cálido presente,
con mejillas bruñidas de arrebol,
me obsequiara con algo de temor
como fruta prohibida que se muerde.
Aún niños la vida decidió
llevarnos por senderos diferentes.
Muchas vísperas de Reyes, hasta hoy,
han pasado y de nuevo vuelvo a verte:
y pese a que un anillo miré yo
en tu mano brillar, quizás, por siempre;
comprendiste, no obstante, con rubor,
que había entre nosotros un pendiente
y envuelto en tu vestido azul celeste
el regalo pospuesto a mi pasión
¡durante tantas vísperas de Reyes!
me das, hoy, con aquel mismo arrebol
del beso, cuando párvulos los dos.
Seis de enero, en la piel nos amanece.
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