Vicio.
El hombre buscó con insistencia, estaba seguro que los
había traído. Miró para los lados y volvió a buscar en sus bolsillos.
Lucía pálido, sudoroso; casi no podía respirar.
Fue cuando la vio, brillando en la otra acera. Con pasos
acelerados cruzó la calle, y tomándola se la llevo a los
labios dándole una bocanada que impregno sus pulmones.
Marlene.
El hombre buscó con insistencia, estaba seguro que los
había traído. Miró para los lados y volvió a buscar en sus bolsillos.
Lucía pálido, sudoroso; casi no podía respirar.
Fue cuando la vio, brillando en la otra acera. Con pasos
acelerados cruzó la calle, y tomándola se la llevo a los
labios dándole una bocanada que impregno sus pulmones.
Marlene.
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