Gustavo Pertierra
Poeta asiduo al portal
Vivamente ha crecido, pese a todo;
la aridez de la piedra fue su cuna
y el brillo refulgente de la luna
una guía en la noche que, a su modo,
la orientó por un límpido recodo
de forma perdurable y oportuna,
dejándola librada a su fortuna
ya exenta de fronteras y de lodo.
Ahora es una frágil maravilla
que derrama su aroma y su belleza;
y la esencia fugaz de tan sencilla
majestad, que se alza con firmeza,
privada del rocío y la gramilla
pero alegre con su efímera grandeza.
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